Portada del sitio > Español > Latinoamérica y Caribe > PERÚ - Humala, Evo y la coca

PERÚ - Humala, Evo y la coca

Hugo Cabieses, ALAI

Martes 10 de enero de 2006, puesto en línea por Manuela Garza Ascencio

09/01/2006)- ALAI - Hace unos días en un programa de radio sostuve que lo que plantea Ollanta Humala - o sus hermanos Antauro o Ulises - sobre la coca y su problemática es una sandez. Por otro lado, la posición de Evo Morales sobre el tema ha sido expuesta en una entrevista a la BBC el 21.12.2005. Desde hace años he sostenido una posición similar a la del Presidente electo de Bolivia con 54% de los votos ciudadanos, muy alejada de los despropósitos de Humala y, por supuesto, de las estrategias ineficaces y militaristas del gobierno de los EEUU.

¿Cocalandia?

En resumen, los Humala - Ollanta no ha desmentido a sus hermanos en estos asuntos - dicen cuatro cosas (ver “Ollanta/Antauro” Nro. 56): 1) que para hacer Patria hay que sembrar más coca; 2) que la culpa de la cocaína y del “narcotráfico” la tiene EEUU; 3) que EEUU debe comprar toda la producción de coca para hacer con ella lo que quiera, incluso quemarla; y, 4) que los agricultores cocaleros no son “narcotraficantes” sino que cultivan coca por necesidad económica. Coincido con esto último, aunque no sea la única razón por la que los agricultores cultivan coca. También lo hacen por razones culturales y de buenas costumbres de las que Ollanta parece no estar informado. Considero que las otras afirmaciones son un despropósito, una simpleza, una necedad o sea una sandez (Ver el Diccionario de RAL, 2005), que nos llevaría a Cocalandia.

Primero, para todos está claro que el Perú cultiva hoja de coca en exceso con respecto a sus actuales necesidades para el consumo tradicional y su industrialización benéfica. No se sabe cuánto más debido a que a los gobiernos del Perú y EEUU no les interesa saberlo sino simplemente aplicar una política de “coca cero”. No requerimos sembrar más coca, sino más bien racionalizarla y disminuirla, pero no con erradicación sino con programas de desarrollo rural que sean efectivos y no con el “desarrollo alternativo” que financia USAID, que ha sido un fracaso. Pero, además de alimentar al “narcotráfico” y la violencia, la propuesta de Humala es un despropósito porque sembrar más coca significa hacerlo en la selva alta que no es apta para agricultura de exportación debido a su fragilidad ecológica y de suelos. Más atinado sería decir “haga Patria consuma coca”. Con ello podríamos darle un mejor uso al exceso existente.

Segundo, es una simpleza afirmar que EEUU es el culpable de la existencia de la cocaína y del “narcotráfico” ya que la primera se consume en todo el mundo, no fue descubierta por EEUU sino por Alemania y el “narcotráfico” es un fenómeno global. Claro que EEUU es un consumidor importante de cocaína, principal lavador de los “dineros calientes” que genera y es el campeón mundial de su ineficaz prohibicionismo, pero los pueblos luchamos por la corresponsabilidad equitativa en este tema y el “narcotráfico” es una lacra que debemos eliminar con la colaboración de todos. Por ello, Evo Morales ha lanzado un desafío al gobierno de EEUU: “no a la coca y cocaleros cero, sí al narcotráfico y la cocaína cero”.

Tercero, es una necedad plantear que sea EEUU el que compre toda la coca y la cocaína para hacer lo que quiera con ella, incluso quemarla o hundirla en el mar. Ningún andino-amazónico que se precie, quiere que su coca sea destruida como quiere Humala que haga EEUU: para millones de usuarios, la hoja de coca es sagrada. Además, de esta forma se fomentaría el monopsonio de esa potencia, el monopolio en ENACO en el Perú, miles de nuevos agricultores irían a sembrar coca a la selva alta, se arrasaría con nuevos bosques y biodiversidad amazónica, se desplomarían los precios y millones de campesinos se hundirían más en la pobreza.

Ojalá que don Ollanta Humala se asesore bien en estos asuntos por los dirigentes cocaleros, especialmente mujeres extraordinarias, que en sus marchas y predisposición al diálogo han mostrado sensatez y criterio propositivo que el gobierno de Toledo y sus funcionarios insensibles no se han merecido. No vaya a ser que el comandante termine jalonado entre el maximalismo etnocacerista de su hermano Antauro y el prohibicionismo anti-coca de la embajada de los EEUU.

Evo y la coca

A diferencia de los Humala, Evo Morales ha fijado su posición sobre el tema y lo ha hecho de manera racional, equilibrada, en defensa de las complejidades de la coca, en el siguiente sentido
(ver:http://news8.thdo.bbc.co.uk/hi/spanish/
latin_america/newsid_4546000/4546928.stm):

Primero, el tema es complejo y por lo tanto es necesario “resolver mediante el diálogo las diferentes ideas que tenemos ... tal como lo hemos hecho en el Chapare entre 2004 y 2005”. En efecto, desde que Evo Morales y los agricultores cocaleros del Chapare acordaron con el Gobierno de Carlos Mesa un cese temporal de la erradicación y el respeto al “cato” de coca (1,600 m2), las tensiones disminuyeron en esa zona y el narcotráfico también, trasladándose a otras zonas de Bolivia.

Segundo, el futuro Presidente de Bolivia dice que hay que racionalizar la producción de la hoja de coca y, para ello, es necesario hacer estudios y obtener conocimientos científicos sobre su industrialización. Sostiene también que si se quiere ampliar la producción, entonces debe hacerse estudios al respecto. Y añade: “no estamos hablando de un libre cultivo de la coca, sino del huerto de 40 metros cuadrados por productor, que es la forma de racionalizar la producción”.

Tercero, la coca es legal la coca en Bolivia, pero no en el exterior. Lamentablemente es legal para la Coca Cola pero no para que zona andina la envíe al exterior. Por lo tanto, dice don Evo, “la hoja de coca debe retirarse de la lista de venenos de las Naciones Unidas, ya que hay investigaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que demuestran que la hoja no lo es y más bien es beneficioso para el ser humano. “Repito, no es posible que sea legal para la Coca Cola e ilegal para la comunidad andina: hay que revalorizar la hoja.

Finalmente, en cuarto lugar, ha sido muy claro en plantear lo siguiente (La Prensa de La Paz, 21.12.2005): “cero de cocaína, cero de narcotráfico, pero no puede haber, so pretexto de lucha contra el narcotráfico, cero de coca o cero de cocaleros”. Y añade: “La lucha contra el narcotráfico desde el punto de vista de EEUU no puede seguir siendo una excusa, un pretexto con intereses geopolíticos, para el control de nuestros gobiernos y nuestros recursos naturales de la Amazonía”.

¿Que sostengo?

Esta forma de ver el asunto, palabras más palabras menos, es la misma que mantengo desde 1993, fecha en la que Evo Morales, Róger Rumrrill y yo expusimos en un evento en Toronto invitados por Oxfam-Canadá y la Universidad de esa ciudad. Resumo mis propuestas en nueve puntos que han sido explicados en varios artículos publicados desde 1995 en Debate Agrario, la revista del CEPES, pero especialmente en el Nro. 39 - «Todo sobre la coca» - que está en circulación (comprarla antes que se agote en Av. Salaverry 818; frente al Ministerio de Salud):

1) La coca es compleja y tiene tres dicotomías: coca no es cocaína, productor de coca no es delincuente y consumidor de coca no es drogadependiente.

2) La coca tiene cinco caracteres y no uno sólo (droga): elemento central de identidad cultural andino-amazónica; cohesivo social y de buenas costumbres; lubricante social y energético para faenas comunales y caminatas; caja chica y de inversión de la economía campesina; materia prima para su transformación-industrialización benéfica; y, materia prima para la producción de drogas. Esto último debe ser controlado, social y estatalmente, para combatir su tráfico ilegal.

3) Revalorar la coca internacionalmente, lo que quiere decir retirarla de la Lista 1 de Estupefacientes de la ONU.

4) Respetar y promover el uso tradicional e industrial benéfico de la coca, para lo que es necesario realizar estudios serios sobre su actual consumo y sus posibilidades a futuro.

5) Limitar y racionalizar su cultivo y producción hasta lo estrictamente necesario para el consumo tradicional e industrial benéfico y, por supuesto, respetar la cantidad de cocaína necesaria para usos terapéuticos.

6) No a la estrategia de coca y cocalero cero, pero sí a «narcotráfico» y cocaína ilegal cero.

7) Para limitar el cultivo de coca, se debe impulsar programas de desarrollo rural integral sostenible y sustentable con la participación real de los agricultores y autoridades locales.

8) Los programas deben estar orientados hacia la construcción de mercados locales, regionales y nacionales y no hacia productos sustitutos de exportación para TLCs: la selva alta NO es apta para agricultura de EXPORTACION debido a su fragilidad ecológica y medio ambiental.

9) Los países andinos deben discutir, aprobar e impulsar una Política de Estado sobre Coca y Drogas, no sobre drogas con la coca subordinada al rol de ser fumigada y eliminada. No debe impulsarse la Política de Estados Unidos por ineficaz y por ser una estrategia para el control de los recursos naturales de la Amazonía: gas, petróleo, agua, maderas, recursos biogenéticas, principios activos de plantas y animales, culturas autóctonas, conocimientos ancestrales...


Hugo Cabieses es miembro del Partido Socialista, Lima

http://www.alainet.org/active/10295&lang=es

Las opiniones expresadas en los artículos y comentarios son de exclusiva responsabilidad de sus autor@s y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la redacción de AlterInfos. Comentarios injuriosos o insultantes serán borrados sin previo aviso. AlterInfos es un medio de comunicación plural con enfoque de izquierda. Busca difundir informaciones sobre proyectos y luchas emancipadoras. Los comentarios apuntando hacia la dirección contraria no serán publicados aquí pero seguro podrán encontrar otro espacio de la web para serlo.

¿Un mensaje, un comentario?

moderación a priori

Este foro es moderado a priori: su contribución sólo aparecerá una vez validada por un/a administrador/a del sitio.

¿Quién es usted?
Su mensaje

Para crear párrafos, deje simplemente líneas vacías.