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BOLIVIA - Las mujeres de Evo (Sandra Chaher, Artemisa Noticias)

Jueves 12 de enero de 2006, puesto en línea por Chiara Sáez Baeza

El 19 de diciembre el candidato presidencial del Movimiento al Socialismo (MAS) Evo Morales obtuvo un triunfo memorable para la historia de Bolivia y de América Latina. Con más del 50% de los votos venció al lider de la derecha, transformándose en el primer presidente indígena de un país con más del 80% de población de ese orígen.

La victoria de Morales fue recibida con aplausos por la progresía del continente que espera que Morales se transforme en el cuarto jinete del informal grupo conformado por Hugo Chávez, Lula Da Silva y Néstor Kirchner.

Para algunas mujeres, en cambio, la victoria de este híbrido de izquierda, no es significativa. Ni por lo que puede esperarse de las izquierdas en general, ni por la trayectoria política y personal de Morales y del MAS en particular en relación con los temas de género.

Poco después de la victoria, una de las fundadoras de Mujeres Creando, María Galindo, escribió un texto llamado No saldrá Eva de la costilla de Evo en el que analizaba con lucidez la victoria del lider cocacolero.

En esta entrevista, respondida via mail desde algún lugar de Bolivia, Galindo desarrolla los conceptos de ese texto y los amplía transformando sus respuestas en un ejercicio de reflexión intensa sobre el lugar que se les otorga a las mujeres en un proceso de transformación de izquierda, y analizando el rol que están jugando en este momento tan particular de su país los distintos sectores en que se nuclean las mujeres, desde las cocacoleras hasta las “tecnócratas del g’nero”. “Yo diría que la visión contestataria y crítica sobre el lugar social y político de las mujeres la ha concentrado hasta ahora Mujeres Creando” afirma con seguridad y sin soberbia la voz pública de uno de los grupos feministas más políticamente incorrectos, insurgentes y agudos del continente.


¿Cómo recibió Mujeres Creando la victoria de Evo Morales?

- Fue un proceso como para el resto de la sociedad boliviana: las elecciones fueron una salida en principio de la derecha que intentó usarlas para recomponerse y en ese sentido hubo un repudio, puesto que la sociedad se estaba preparando para la celebracion de una asamblea constituyente. Lo que hizo el MAS fue capturar todo ese descontento porque se constituyó en la única opción que podía frenar el reciclamiento de la derecha, al menos a ciertos niveles porque muchos partidos como el MIR y otros están practicando el entrismo en el MAS. En todo caso, dada esta situación, el triunfo del MAS y la contundencia de ese triunfo es una gran noticia para el conjunto de la sociedad en lo que a la pulsación de fuerzas respecto del neoliberalismo y de la derecha se refiere, pero obviamente esto trae todo un cuadro sumamente complejo. Por ello yo diría que tambien dentro el movimiento se recibió el triunfo como algo positivo.

Ustedes critican a Morales por su ausencia de compromiso en la defensa de los derechos de las mujeres, ¿esto es compartido por otras organizaciones de mujeres?

- Nuestra critica no es precisamente a que no defienda los derechos de las mujeres puesto que somos nosotras las mujeres quienes desde nuestra perspectiva defendemos nuestro espacio y no nos colocamos como clientas que esperan que Morales lo haga. Lo que sucede es que la perspectiva de que el triunfo de Evo Morales sea en principio un elemento positivo para la sociedad no es excluyente de que nosotras hagamos un analisis a profundidad sobre el lugar de las mujeres en esta propuesta y el lugar de las mujeres en este momento histórico. La visión que tenemos sobre el MAS y su relación con las mujeres podríamos sintetizarla en los siguientes puntos: Primero, estamos ante la emergencia de una izquierda indigenista misógina y conservadora que le importa el lugar de las mujeres desde el punto de vista ornamental, como masa simbólica, como masa efectiva, como escudo de defensa. Segundo, las mujeres constituimos en Bolivia el soporte económico instalado en la economía informal y en la migración, y el MAS no sólo no tiene ni una sola propuesta de cara a estos dos sectores sino que no los comprende ni los asume como importantes ni siquiera por su importancia económica. El MAS se llena la boca con una lectura de los movimientos sociales y el papel que estos jugarán en la gobernabilidad y su lectura es masculinista y ha tomado en cuenta sólo a los movimientos campesinos y, a nivel urbano, a los movimientos de vecinos, sindicales tradicionales, y más nada. Ni siquiera a los movimientos de mujeres que le apoyan como las cocaleras o la Federación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa. Ellas están ahí pero no se constituyen en interlocutoras porque de alguna manera «nada hay que hablar ni consultar con ellas», su política es cosa de machos y entre ellos es la cosa. Y, por último, la emergencia del discurso indigenista «originario», que es un discurso que plantea a las mujeres sin contemplación ninguna el rol de conservadoras y preservadoras de la cultura a partir de formas de sometimiento patriarcal. Por ejemplo que la mujer tiene un valor y un lugar social únicamente a partir de su condición de madre o de pareja de. Esto no es diferente de la visión occidental, por supuesto, pero el discurso indigenista aparece como redimidor de opresiones, esto es lo diferente. Y hay muchos ejemplos más en lo que se refiere a soberanía del cuerpo, autonomía organizativa, etc.

En un artículo que escribiste recientemente llamado No saldrá Eva de la costilla de Evo, te referís a dos grupos de mujeres que lo apoyan: las campesinas cocacoleras y las «tecnócratas del género». Las cocacoleras: ¿Están vinculadas al feminismo, o se reconocen sólo en una pertenencia de trabajo? Y en cuanto a las tecnócratas: ¿son representativas del movimiento de mujeres de Bolivia o hay otros grupos como ustedes que disienten con elllas y las políticas que llevan adelante?

- Las mujeres cocaleras han desarrollado importantisimas luchas al lado de Evo Morales justamente como escudos humanos, ellas tienen una forma de apoyo emotivo que no admite cuestionamiento ninguno, es el apoyo a un caudillo. No creo que ellas se reconozcan en el feminismo. En el caso de la tecnocracia de género yo no diría que apoya a Morales, ellas responden a sus propios intereses como acceder a financiamiento y en este momento están articuladas en torno de la cooperación internacional y de la asamblea constituyente intentando instalar nociones liberales de participación de las mujeres. Lo que sucede es que el MAS ha hecho grandes esfuerzos por tener figuras urbanas e intelectuales dentro de sus listas para conquistar el voto urbano y en ese sentido ha entrado alguna tecnócrata con su discurso y el MAS, que no constituye un cuerpo ideológico, no pone en cuestion los presupuestos liberales de la tecnocracia sino que los adopta sobretodo porque no lo considera importante. Casi por descuido o dejadez. Yo diría que la visión contestataria y crítica sobre el lugar social y político de las mujeres la ha concentrado hasta ahora Mujeres Creando.

¿A qué te referís en tu texto con el «mito cultural de la complementariedad hombre-mujer de las culturas originarias»? ¿Las mujeres indígenas adscriben mayoritariamente a esta creencia?

- En aymara como en otras lenguas también se habla de la complementariedad chacha-warmi que es la complementariedad varón-mujer. Se la recrea como una complementariedad horizontal, diferente de la planteada por la cultura occidental. Por ejemplo, tiene la cualidad de que la mujer resulta también siendo autoridad cuando el marido lo es. Nosotras planteamos que esa complementariedad es más un mito que una relación que se pueda verificar en la práctica, nosotras vemos la pareja indígena plasmada dentro de parametros patriarcales de heterosexualidad obligatoria, de pertenencia de la mujer al hombre, de subordinación en todos los niveles y también de fuerte sometimiento a la coerción, el control social y la violencia. Por eso es impensable por ejemplo que Evo fuese una mujer, en ese caso hubiese sido cuestionada por ser soltera o por ser madre por ejemplo y no hubiese podido ni siquiera acceder a la condición de dirigente. Las mujeres para ser dirigentes deben primero cumplir con los roles femeninos tradicionales de manera ejemplar, en ese sentido se pueden constituir en dirigentes porque resultan ser una especie de ejemplo para el resto de las mujeres.

¿Creés que existe en Bolivia, y fuera de allí, la creencia de que la victoria de Morales traerá avances para los derechos humanos de las mujeres?

- No precisamente. Yo creo que en Morales se resalta sobre todo su antiimperialismo, su oposición al neoliberalismo y la pregunta sobre las mujeres pareciera que no tiene que ver ni con una ni con otra postura sino que es un tema aparte. Las mujeres atravesamos socialmente todo, pero eso no es una cuestión así asumida en Bolivia, ni en los paises latinoamericanos, ni en los europeos tampoco.

¿Cómo fue, en ese sentido, el proceso previo a su elección, en cuanto al apoyo que recibió de las mujeres: quiénes lo apoyaron, quiénes no, se hicieron públicas las posiciones, hubo algún debate sobre su falta de responsabilidad paterna y de un programa de gobierno no inclusivo de la defensa de los derechos de las mujeres?

- Su falta de responsabilidad paterna quizo ser usada por la derecha en el contexto de una crítica moralista reinvidicatoria de la familia y esas cosas pero cayó en saco roto. Lo apoyaron decididamente las mujeres cocaleras y la Federación de Mujeres Campesinas de Bolivia que estan divididas en dos bandos: el de Evo Morales y el de Felipe Quispe, puesto que no tienen una politica autónoma, sino secundona. Muchas mujeres trabajaron al interior de la campaña pero sumergidas en universos que las invisibilizan, eso no fue ni mínimamente distinto a otras elecciones.

¿Cuál es la posición de las mujeres indígenas frente a la victoria?

- No se puede generalizar una posición de las mujeres indígenas; el universo indígena para nuestro gusto es un universo complejo y en el caso de las mujeres es una identidad atravesada por lo que en Bolivia es la chota, la chola y la birlocha. Estas tres son tres variantes dentro de la indígena, responden a formas de vestir y a estéticas diferentes y responden a formas en cómo las mujeres indígenas o mestizas se han incorporado al mundo urbano, al uso de tecnología y a la conquista de un lugar en la economía informal, entre otras cosas. Por ello es imposible dar una respuesta a esta pregunta sin caer en banalizaciones, generalizaciones y falsedades. Lo cierto es que las mujeres indígenas en nuestra sociedad distan aun mucho de tener una palabra propia en ningún escenario, menos aún una palabra orgánicamente construida. Somos y seguimos siendo las mudas de la escena.

¿Recibió algún tipo de críticas, además de la de ustedes, la metáfora del poncho y la corbata que se usó en la campaña?

- Esta fue una frase muy usada por el candidato a la vicepresidencia Alvaro García Linera que representa, digamos, a la corbata. El tiene en este momento mucho prestigio social y es cuasi un intocable, en ese sentido esa frasecita ha sido muy bien recibida probabablemente por las propias mujeres en un ejercicio de auto-negación de su propia existencia y presencia. Por eso hablamos de la presencia muda y servil. La frase intenta postular la fraternidad indígena-mestizo conteniendo como subtexto la fraternidad varón-varón. ¡Pero la dichosa frase parece caerle bien a todo el mundo!

¿Podrías ampliar la crítica que hacés a la utilización de las mujeres por parte de la izquierda?

- La crítica básica es la forma cómo la izquierda banaliza la presencia de las mujeres. Desde todas las izquierdas la lectura de las mujeres es como si fueran un tema y a partir de allí se les niega su condición política, su condición de sujeto político transformador de la sociedad y sin el cual ninguna transformación de las relaciones sociales es posible. Luego viene todo el gran capítulo sobre la comprensión de lo político para las izquierdas, donde lo personal no es político, no tiene ningún lugar, ninguna relevancia tampoco. De ahí que no haya reflexión ni planteamiento sobre el trabajo doméstico, sobre el cuerpo, sobre el placer y otros temas. Las izquierdas son tan moralistas y tan reivindicadoras de la familia patriarcal como la propia iglesia catolica. De estas dos críticas conceptuales se deriva un lugar completamente menospreciado para las mujeres que militan al interior de la izquierda. Son las típicas organizadoras logísticas a las que se les da una palmadita en la espalda cada tanto pero que en las instancias decisorias nada tienen que decir. El lugar del botín sexual que se desarrolla en torno de los liderazgos y los caudillismos, donde el intercambio o posesión de las mujeres es parte del prestigio, la fuerza y demás de los reyes grandes y chiquitos al interior de las izquierdas. Luego el tema de las prioridades: todo es prioritario y todo viene antes que cualquier cosa que a mujer huela. La idea de que la revolución es primero, la nacionalización de los hidrocarburos es primero, la recuperación de la tierra es primero, y así todo. Como si no se pudieran hacer las cosas simultáneamente.

¿Qué rescatás de la victoria de Morales en la perspectiva de la historia política de Bolivia?

- Se abre una nueva etapa, un nuevo proceso y es importante no permitir que ese proceso sea avasallado o monopolizado por el Estado. Es importante el potenciamiento de los movimientos sociales y de los espacios de autonomía y este es un gran momento para eso paradójicamente gracias al triunfo de Evo Morales, triunfo que sin quitarle sus méritos es fruto de una acumulacion política del conjunto de las fuerzas contestatarias de la sociedad boliviana.

¿Tienen previstas acciones próximas concretas en función de participar en este nuevo escenario político que se abre?

- Claro. Nosotras lucharemos por una representación directa de las mujeres autonómas en la Constituyente. Si también hay compañeras que quieren ser cuota de paridad, porcentaje femenino, o cuota biológica, bien por ellas. Pero nosotras plantearemos en la ley de convocatoria la apertura a la inscripción de organizaciones autónomas de mujeres para el ejercicio de una representación directa. Es posible que se trate de una lucha de perdedoras, una lucha que tendrá por primeras opositoras precisamente a la tecnocracia de género que defiende la visión liberal y a las mujeres campesinas sindicalizadas que defienden su condición de pareja de.


http://www.artemisanoticias.com.ar/site/notas.asp?id=2&idnota=1249

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