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BOLIVIA - Los siete mitos profundos de Bolivia

Jubenal Quispe

Martes 4 de diciembre de 2007, puesto en línea por Jubenal Quispe

Los patrones de Bolivia resisten al proceso de cambio emprendido por los empobrecidos, con los siguientes argumentos míticos:

La nación boliviana

Ante la incontenible voluntad libertaria de las naciones originarias, subalternizadas a la voluntad y capricho de los patrones, hoy, es insostenible hablar de la existencia de una nación boliviana que jamás existió.

En siglo XIX los criollos intentaron forjar la nación boliviana aniquilando y subalterninzando a las naciones originarias. En el siglo XX, ante el crecimiento demográfico de los originarios, intentaron incorporarlos, bajo el calificativo de «campesinos», al ilusorio proyecto de la nueva nación boliviana. Para este fallido intento se valieron de reformas educativas, de servicios militares obligatorios y de procesos de «evangelización» cristiana.

En estos 182 años de la ilusoria vida republicana excluyente, los pueblos indígenas se fortalecieron, y hoy, alegan su legítimo y legal derecho de autodeterminación. ¿A qué nación, pues, se refieren los defensores de la nación boliviana? ¿A las naciones originarias clandestinas sin Estado ni patria?

Es nuestra responsabilidad histórica el continuar impulsando la creación de la nación de las nacionalidades mega diversas de Bolivia.
El Estado boliviano. Si no existe la nación boliviana, tampoco existe el

Estado boliviano

Aquí subsisten naciones indígenas sin Estado, y un Estado colonial sin nación. Este Estado colonial, expresión de la voluntad y egoísmo de los criollos, no ha logrado legitimarse ni a nivel geográfico, ni social, ni mucho menos, cultural. ¿Existe una cultura boliviana?

El Estado colonial sin patria, ni nación que intentaron imponer los patrones no pasó de ser otro intento fallido. De lo contrario, ¿cómo explicar que los terratenientes abofeteen a los policías? ¿Dónde se ha visto, pues, que cuatro locos, peones de los terratenientes de Santa Cruz, asalten y carbonicen los bienes del Estado como ocurrió en la ciudad del delirio como es Sucre hoy?

Para la gran mayoría de los bolivianos, el Estado colonial no es más que sinónimo de represión, extorsión y engaño. Y para las minorías que se turnaron en la «administración» del poder, una fuente de enriquecimiento descomunal y el negocio más fácil para acrecentar sus patrimonios. De lo contrario, ¿cómo explicar la desesperación de los políticos tradicionales por derrocar a Evo Morales?

Si claudicamos en el sueño de crear el Estado Plurinacional, muy difícilmente nos perdonarán cuantos vienen después de nosotros.

El Estado de Derecho

Para aparentar ser modernos, los gestores de la inexistente nación boliviana reglamentaron sus intereses y aspiraciones egoístas y los impusieron a las grandes mayorías excluidas y empobrecidas.

A esta reglamentación de sus intereses mezquinos, adversa a las aspiraciones del bien común, le pusieron el nombre de Estado de Derecho, y hoy hacen berrinches infantiles en defensa de este su reglamento de intereses. ¿Quiénes y cuántos hemos participado en la elaboración y aprobación de la Constitución Política en vigencia? ¡Ni hablar de los decretos supremos y contratos que saquearon el país! ¿Acaso no fue mediante el Decreto Supremo nº 21060 que los actuales «defensores» del Estado de Derecho saquearon las empresas y los recursos naturales de Bolivia? ¿Creerán que todos padecemos de amnesia?

Dentro del ordenamiento jurídico en vigencia existen leyes favorables para el bien común, pero estas leyes, los actuales «defensores» del Estado de Derecho las violaron las veces que quisieron.

Tomando en cuenta estos avances teóricos, debemos avanzar en la implementación del pluralismo jurídico que exprese la voluntad general y mega diversa de los bolivianos/as.

La democracia boliviana

¡No puede existir mayor cinismo! ¡Ahora, los ex dictadores y masacradores del pueblo boliviano nos quieren sermonear con el discurso de la democracia! Ellos se valieron del rito quinquenal del sufragio ciudadano, mal llamado democracia, para enriquecerse. Eso es democracia para ellos. Cuando las grandes mayorías quieren participar y exigen el esclarecimiento del robo estatal, entonces, claman al cielo exigiendo el respeto por su democracia que mantiene en la miseria y muerte silenciosa al 60% de los bolivianos.

Democracia, en su sentido genuino, es un estilo de vida que implica igualdad de oportunidades, reconocimiento y respeto de la dignidad del otro. Pero, como se ha visto últimamente, para los pseudo demócratas todos cuantos nos autoafirmamos como indígenas no pasamos de ser «llamas» y «razas malditas». La pseudo democracia que dicen defender es encubridora del racismo arcaico y de las peores injusticias sociales. ¡Encubren la corrupción y el robo, como en el caso de ASSANA Santa Cruz, en nombre de la democracia!

Como nunca, es nuestra oportunidad transitar hacia una democracia integral, participativa y comunitaria.

La integración nacional

Si no existe nación boliviana ¿de qué integración nacional nos hablan? Lo que existe en Bolivia es el sometimiento de las naciones originarias al capricho de los promotores y defensores del Estado colonial. Lo que hoy se desintegra es el sistemático sometimiento de las mayorías a los caprichos de los patrones.

Ellos aceptan sólo al indio arrodillado. Como en el siglo XVI, para ellos el indio bueno es el indio muerto. Para ellos integración nacional es danzar frenéticamente en la fiesta de la Virgencita de Urkupiña. Últimamente utilizan políticamente los rituales de los yatiris en estado de necesidad para encubrir su odio a los indios. Ocurrió en la última manifestación «pacífica» de las banderas blancas en la ciudad de Cochabamba.

Lo que digo no es resentimiento. Es la verdad evidente y cotidiana que carcome la posibilidad de la convivencia pacífica en Bolivia. Posibilidad que se aleja cada vez más en la medida en que el dormido odio a lo indígena avasalle a las inteligencias medianas y mediocres

La burguesía nacional

Según la teoría del Estado Nación del siglo XVI, la proyección y viabilidad del Estado depende de la burguesía nacional. Burguesía entendida como la clase social económicamente pudiente e intelectual y moralmente consistente.

Esta clase social es la que jamás existió, ni existe en Bolivia. Existen círculos de ricos egoístas, sin una pizca de visión de país. A éstos se los llama oligarquías. La locura de Sucre es la materialización más burda de la perversidad de los oligarcas que blanquean la conciencia colectiva de la juventud con raíces indígenas.

Los intelectuales, fieles remedos del pensamiento occidental, jamás buscaron respuestas auténticas y creativas a nuestros problemas. ¡Nos mantuvieron en la ilusión de los mitos que estamos mencionando! Sólo así se explica la espeluznante corrupción y la sistemática legalización de las injusticias sociales más insultantes a la racionalidad humana.

La soberanía nacional

Cuantos se sienten amenazados por la ayuda económica del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, nos gritan hasta el cansancio ¡Soberanía nacional! ¡Soberanía nacional!

Por soberanía se entiende el poder de un pueblo que no admite otro poder por encima. ¿Será que no se enteraron que Bolivia jamás fue un país soberano? Los españoles se fueron, y vinieron los ingleses. Y cuando éstos se fueron vinieron los gringos para quedarse. ¿Acaso el ex presidente, prófugo de la justicia, Gonzalo Sánchez de Lozada (GONI) no tiene ciudadanía gringa? Según el Ministerio de Gobierno, es USAID uno de los financiadores del proceso de contrarrevolución que ya cobró muchos muertos en el país.

Si la plata de Venezuela fuese para la reprogramación de las deudas de la agroindustria de Santa Cruz o para seguir saqueando los recursos del país, ni se esforzaría en mencionar la palabra soberanía. Término que jamás comprenderán por su enanismo intelectual y aberración moral.

En nombre de estos mitos se cometieron y se cometen en el país los fratricidios más vergonzantes. Se libraron las confrontaciones más descomunales jamás imaginadas. Ayer fueron las masacres de las sublevaciones indígenas y guerras civiles en «contra» del centralismo que los enriqueció. Ahora nos amenazan con otra guerra civil si acaso el indio Presidente insumiso no se arrodilla al capricho de los patrones.

Pero lo que más duele es que para mantener vivos estos mitos adversos sacrifican vidas humanas. Casi siempre indígenas. Sólo que, de un tiempo a esta parte, estos sacrificios fecundan el proceso del amanecer incontenible que clarea sobre las sombras de la muerte.

Si como generación queremos liberarnos de las adversidades de éstos y otros mitos ilusorios, debemos continuar apostando por el proceso de cambio que hemos comenzado contra toda resistencia. El objetivo de cuantos apostamos por los cambios trascendentales no es el poder. La Bolivia Intercultural, con un Estado Plurinacional, fundado y orientado por las éticas de los pueblos, lo haremos desde la cotidianidad. Desde nuestras historias inéditas. Para ello necesitamos encontrarnos con nosotros mismos. Descubrir y actuar con nuestras múltiples identidades. Estar dispuestos a ofrendar la vida si acaso nos sentimos llamados a liberar a nuestros hijos de la tiranía de éstos y otros mitos ilusorios en cuya defensa hacen que nos masacremos entre hermanos.

Las opiniones expresadas en los artículos y comentarios son de exclusiva responsabilidad de sus autor@s y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la redacción de AlterInfos. Comentarios injuriosos o insultantes serán borrados sin previo aviso.

Mensajes

  • El autor intenta simplificar la historia y situación actual de Bolivia, explicando ambas como la supuesta eterna tiranía de una clase mínima sobre otra multitudinaria.

    Si bien es cierto que los indígenas han sido postergados en sus necesidades durante muchos años, también es imprescindible reconocer que además de los únicos 2 grupos identificados por el autor: oligarquía e indígenas, también existe la mayoritaria «Clase Media» asentada en las ciudades, compuesta en su mayoría por mestizos que viven de acuerdo a las leyes del Estado Boliviano y practican usos y costumbres de la Cultura Boliviana (adaptada a la diversidad regional), que no tienen por qué ser sometidos contra su voluntad al derrocamiento de las instituciones que los acogen (según el autor «Mitos»), por venganza y capricho de un etnocentrismo indígena que busca imponerse a los demás a cualquier precio, tal como se explicita en la violencia que impregna este artículo.

    Una Constitución debería ser un pacto social consensuado entre todos los sectores bolivianos, para lo cual será necesario negociar, ceder en pro del acuerdo, respetando las normas establecidas para ello; no así lo que pretende el actual gobierno: Un capricho impuesto por una minoría, fuera de toda legalidad y manchado de sangre boliviana.

    • creo que el vivir por primera vez una democracia verdadera con un 54 % de poblacion que eligio un gobierno no podemos referirnos de este como minorias, gobierno de imposición o como manejan el concepto de dictadura que realmente queda lejos de lo que estamos viviendo, por mucho tiempo estuvimos bajo el mandato de la clase alta es verdad, y ahora estamos bajo el gobierno indigena, por que no le damos la oportunidad de mejorar las cosas? por que queremos justo ahora destruir el cambio que se a logrado poco talvez pero mejor que antes?, no olvidemos que desarrollar como país significa solo generar más y más dinero, al contrario por mucho tiempo dejamos de lado algo muy importante que es la calidad de vida que se tiene en el país, acaso la alfabatizacion, el segudo materno e infantil y muchos otros aspectos mas en favor de los más necesitados no son obras no es bueno? por que dejamos de lado todo ello?, realmente deberia preocuparnos nuestra situación como personas y bolivianos, que es lo que queremos? si tenemos claro a dondo apuntamos, creo que si es el momento de reclamar y todo lo demás, pero si estamos cambiando de opinion como cambiamos de ropa, creo que lo mejor es quedarnos callados y no hacer lo que hacen los de la oposición.

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