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Más peligroso que ignaciano con martillo

CHILE - La reconstrucción material del país

Ariel Zúñiga

Domingo 7 de marzo de 2010, puesto en línea por Ariel Zúñiga

El país está en el suelo pero no veo nada nuevo bajo el sol.

Chile ha estado siempre a medio morir saltando, de crisis en crisis, en o al borde de la mendicancia.

Y la izquierda no posee «bases» ni organización alguna para responder ante la catástrofe, ha quedado demostrado de la peor forma.

Es absurdo solicitar o recibir ayuda cuando no se poseen las herramientas organizacionales para distribuirla, al final se trata nada más que un alivio para nuestra culpa y ninguna solución para los que sufren.

Lo que ocurre es una calamidad y quizá el modo en que puedan colaborar desde afuera es haciendo ver el triste espectáculo que brindan nuestras autoridades, y cómo sólo la radical transformación de nuestras instituciones -y los dogmas que las fundamentan- podrá resolver lo que ocurre.

Existe dinero, y recursos, para avocarse a la catástrofe, desde dentro del país. Es más, tanta ayuda gratis puede afectar seriamente la economía del Chile por lo que debe crearse un sistema económico, de catástrofe, para asegurar tanto la prestación de servicios básicos y alimentación como el EMPLEO. Por lo que debe ser el Estado quien asuma la tarea de reconstrucción, encuentro absurdo movilizar a grupos de ayuda para cooperar con una familia, cien personas o una villa, EXISTEN DOS MILLONES DE DAMNIFICADOS.

Tendríamos que detenernos todos los chilenos de nuestras labores cotidianas e ir a ayudar, piensa que hay barrios completos en el suelo en Santiago y sus alrededores, esto será recién un problema para cuando lleguen las lluvias, por mientras todos se avocan a lo urgente olvidando lo importante.

Hay alimentos y hay dinero para comprarlos, los que están mal son los que fueron barridos por el maremoto y ahí no se puede hacer nada pues se debe llegar en helicópteros.

El problema es que cuando se acabe el dinero ya no habrán empleos y eso vaciará las ciudades devastadas aunque les llevemos agua y sanwdiches por toda la vida.

El otro gran problema es que no se tiene es techo, y para construir viviendas a DOS MILLONES DE PERSONAS, no se necesitan manos, se necesitan mentes y bocas para producir organizaciones gubernamentales que se avoquen a la situación. Las casas que se requieren no se construyen sobre la base de buena voluntad de espontánea solidaridad, se requiere una industria pública que se avoque a la tarea con la racionalidad taylorista.

Se debe crear una especie de ministerio de emergencia y reconstrucción, con fondos para cinco años, con empresas que construyan viviendas definitivas, no universitarios que vayan a construir campamentos. No debe propiciarse el voluntariado, debe contratarse mano de obra regional, lo que por sí sólo resolverá el problema económico.

Si se deja todo al arbitrio de la caridad empresarial y juvenil los efectos sociales, empezando por los demográficos, serán incalculables: Los afectados por el cataclismo se mudarán a Santiago, aumentando la indigencia, el hacinamiento y el desempleo. La zona del maremoto, hasta hace una semana una pujante comunidad turística, quedará vacía, servida en bandeja a las grandes empresas que las quieren utilizar (y la utilizar) para proyectos extractivos y depredativos, léase CELCO y “bosques para Chile”.

Concepción quedará reducida a lo que hoy es Valdivia, Talca a Melipilla, te estoy dando ejemplos reales pues alguna vez Valdivia fue la segunda ciudad del país y hoy no es ni un pueblo, producto del maremoto del 60. El caso de Melipilla es parecido pues ahí fue el epicentro del terremoto del 85’.

En fin, sólo un estado fuerte, keynesiano, puede emprender una reconstrucción planificada de la zona devastada. Ni lo pueden hacer las empresas ni las organizaciones existentes o las espontáneas. Ni nacionales ni internacionales. La acción de muchas de ellas más que ayudar estorban y entierran las posibilidades reales de una reconstrucción sustentable. Si llenan la zona de mediagüas ocuparán los suelos disponibles y la solución “provisional” será la definitiva.

Así como Bachelet pidió hospitales modulares, pues construir uno de verdad demora cinco años, lo que necesitamos es construir viviendas modulares, no mediaguas. En Venezuela existe un proyecto de PETROCARIBE de casas prefabricadas con bloques de polímeros; en Chile está parado hace tiempo otro proyecto de casas con bloques de hormigón liviano y otras de piedra pome.

Donde se debe ejercer la presión, por lo tanto, no es al arribo de recursos sino a la constitución de instituciones permanentes que se avoquen a esta tarea tal cual lo haría un país en guerra, es decir, creación de empresas estatales (no la estupidez de las concesiones pues demoran y se prestan para fraude y especulación) sino que expropiación masiva, empresas productoras de viviendas modulares (prefabricadas pero definitivas, antisísmicas e ininflamables) en la zona norte y centro del país, campamentos móviles para los damnificados, utilización de la mano de obra del sitio de la catástrofe para la demolición de los terrenos, construcción de infraestructura, etc.

Si no se hace eso las personas terminarán migrando a la capital lo que en vez que solucionar el problema lo trasladará y agravará, léase, proporcional a la migración de los años treinta del siglo pasado (sin duda la peor calamidad que registre nuestra historia)

Para recuperar las zonas se requiere de un plan sostenido por años, uno que nunca se aplicó en Valdivia y eso explica que aún estén los puentes que construyeron los gringos pero sigue siendo una ciudad fantasma.

Resumen, captación de recursos internacionales para que financien una acción permanente no una mera reacción culposa y caritativa, giro en 180º a los dogmas de fe neoliberales en la zona de catástrofe para que reconstruyan las ciudades y poblados de forma sólida y definitiva, asegurando la recuperación de fuentes productivas para que puedan prosperar autónomamente después de cinco años.

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Mensajes

  • Análisis preciso... sólo repitiendo... ¿de qué sirve la recepción de ayuda (no sólo en Chile por este terremoto, lo mismo en Haití hace dos meses o hace un año en México por el -cierto/falso- brote de influenza) sin la infraestructura para una distribución apropiada? En no pocos casos, como fuente de enriquecimiento para delincuentes en disfraz de oveja, en la mayoría, como dices, como un bálsamo para que las autoridades eviten la culpa de no haber previsto el desastre. Por otra parte, permíteme agregar que no es sólo la organización interna la que debe replantearse; de la misma manera que los gobiernos de los países afectados ocultan la culpa de la falta de previsión (por decirlo de una manera «políticamente correcta»), los gobiernos que ofrecen la ayuda lo hacen más para demostrar su «humanismo» que con un verdadero afán de buscar mejorar las condiciones de los afectados. Por supuesto, para quien recibe una botella de agua, quizás poco importan estos comentarios, así que... esperemos fluya la ayuda y que por fin se detengan esas desesperantes réplicas... y a seguir batallando para generar estructuras sociales más fuertes.

    Un abrazo.

  • Saben a los que heche de menos sacando escombros, repartiendo comida, rescatando a niños, ancianos, mujeres y a mi pueblo, tratando en lo posible de tirar para arriba a Chile en esta tragica jornada llamada «Megasismo» o Terremoto.?
    A las J J C C, Sí...leyeron bien...No ví a las Juventudes Comunistas, ni al MIR, ni al FPMR, ...donde estaban cuando «EL PUEBLO» los necesito?
    Sí a ese pueblo del que ustedes se llenan la boca ... «el pueblo para el pueblo»...
    No los ví...
    Pero saben a quienes ví... a unos ladrones, no mejor dicho a unos «Guarenes» Ratones gigantes de alcantarilla quienes vulgares hienas saquearon cuanto encontraron, con el pretexto de Sobrevivir... se vive con un LCD? con un refrigerador? con sillas para terraza?
    Pero sí ví a mis soldados...si a esos que «por no recordar tiempos de dictadura» no dejaron salir antes a la calle a fin de evitar todos esos desmanes posteriores a la tragedia.
    Ví también a jovenes Universitarios Voluntarios, ví Médicos, ví a mis heroicos Bomberos, a mis Carabineros, ví muchos héroes anonimos arriesgar su propia vida además de dejar solos a los suyos por ayudar a otros...
    "Dar la vida por los demás, en cada momento. O sea, amar como Dios nos ha amado: amar a todos sin hacer distinción por cultura, religión, genero, etc.; amar por primero yendo al encuentro del otro/a, sin esperar el primer paso de los demás; ser capaces de amar incluso al enemigo, como nos invita el evangelio.
    Por favor dejen de ser Comunistas...dejen de encontrar todo malo, de criticar todo y ayuden cuando El Pueblo, LOS NECESITE.

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