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De Yugoslavia a las Olimpiadas

Ariel Zúñiga

Viernes 8 de agosto de 2008, puesto en línea por Ariel Zúñiga

“El único delito que existe es haber perdido la guerra”

Juez del Tribunal Especial de Tokio.

Miles de personas protestan por el apresamiento del líder serbio Radovan Karadzic. La prensa internacional no duda en calificarlos desde nacionalistas exaltados hasta de miles de personas equivocadas, dispuestas por una extraña razón oficiar de abogados del diablo de turno. Los DD.HH se supone, son límites naturales del comportamiento humano, en tanto individuo y sociedad; quien se aleje de sus parámetros traspasa las murallas invisibles de la civilización y se convierte en un bárbaro, en alguien indefendible. No me apresto a justificar la guerra de los balcanes, en todas o algunas de sus estaciones, o la acción de alguno de los bandos; tampoco a comprender desde una fingida neutralidad extrajera y o científica; me interesa ir más allá del canto de sirenas de los medios oficiales haciendo las preguntas que por obvias se omiten y por obvias se olvidan.

¿Por qué se apresa a Radovan Karadzic y no a Bill Clinton?

En su momento se apresó a Milosevic quien murió en extrañas circunstancias, pero nunca se apuntó con la lupa a Clinton y a los responsables políticos y militares de la OTAN que unilateralmente actuaron sobre el pueblo Kosovar bombardeándolos para salvarlos. Una operación que perfectamente se pudiera llamar “matando por la vida” se basó en información falsa divulgada de manera vergonzante por medios supuestamente serios como The Guardian. La operación de la OTAN sobre los balcanes se lo considera el ensayo y el anticipo de las campañas en curso de Afganistán e Iraq. Chomsky lo designó como El Nuevo Orden Global [1]; Danilo Solo lo denominó Justicia del Vencedor [2]. Milosevic fue transformado por la prensa occidental de un día para otro como el primer líder del eje del mal, el primer jefe del primer estado canalla. Luego se concluyó unánimemente que era legítimo saltarse la burocracia de las Naciones Unidas por una cuestión de eficiencia y actuar preventivamente para liberar al pueblo oprimido. Pero la ONU no fue ninguneada porque la demora de su resolución generara daños irreversibles sino porque el consejo de seguridad, órgano de suyo antidemocrático estatuida en función del orden nuclear de principios de la guerra fría, permite que cualquiera de sus cinco miembros permanentes veten a lo resuelto de los cuatro restantes, o de los nueve si consideramos a los cinco miembros no permanentes que actúan de fachada. La Federación Rusa y China se opusieron a la intervención militar propuesta y querida por la administración demócrata estadounidense y laborista británica, y estos sin ningún pudor actuaron mediante la ONU bombardeando impunemente a civiles con la intención de dañar colateralmente a militares. Por casualidad una bomba inteligente cometió la torpeza de caer sobre la embajada China; dicen que por casualidad algún funcionario ruso le facilitó veneno a Milosevic para que les aguara la orgía de sangre y justicia a lo trasímaco que había montado la OTAN.

Clinton no podría ser juzgado por la Corte Penal Internacional porque los EE.UU no han ratificado dicho tratado; por la misma razón no puede ni podría ser juzgado Bush (padre e hijo). Pero esas son cuestiones técnicas, lo jurídico rige sobre una base política. El mejor ejemplo de lo dicho es que tampoco Blair o Aznar pueden ser juzgados por la flamante Corte Penal Internacional por sus deleznables acciones y omisiones en los DD.HH esto porque son ellos quienes definen qué es lo reprobable en materia internacional. Para que no queden dudas sobre lo afirmado piensese que los tribunales de la Haya para la ex Yugoslavia se establecieron para condenar a los jerarcas depuestos por la OTAN, son financiados por la OTAN, y la misma alianza decidió unilateralmente constituirlo, su procedimiento, su ámbito de competencia, y tipificó delitos a medida de los cautivos o prófugos que serían aplicables retroactivamente en forma expresa.

Mucho han fustigado a los Chinos por su consetudinaria transgresión a los derechos civiles y políticos. Zizek señalaba hace un par de meses, China es el ejemplo cabal de que capitalismo y democracia liberal no son sinónimos es más, que el modo más eficiente de gobernar el capitalismo actual es mediante una dictadura. Las Olimpiadas constituyen el último escollo para que la potencia milenaria pueda imponer el estilo de vida chino a todo el mundo, cuando los corresponsales occidentales se presten para despachar en vivo y en directo desde un lugar en que está prohibido decir ciertas cosas, en connivencia inclusive con mecanismos expresos de censura. Con el Tibet occidente ha pretendido minar la legitimidad del régimen de Beijind pero una vez que terminen las olimpiadas China ingresará sin reservas a la cúspide del poder global y podrá reprimir cuando y como quiera a los tibetanos o a cualquier grupo disidente exhibiéndolos ante el mundo como terroristas tal cual hacen los europeos y estadounidenses desde que tenemos registros.

Cada vez que nos tragamos la información escupida por los medios de comunicación oficiales, ayudados por una bebida gaseosa, sin preguntarnos por el contexto, tendemos a tomar rápidamente partido a favor de ángeles salvadores construidos para la ocasión o en contra de demonios que encarnan lo peor del ser humano. Hace tres meses los tibetanos eran héroes, hoy Radovan Karadzic es peor que Pinochet. A propósito, recordemos como al tata se lo jalonaron entre España e Inglaterra, con la atenta mirada de los EE.UU, en un momento en que se instalaba la moda de utilizar los DD.HH como un arma política destinada a aniquilar moralmente a los ya oprimidos económico y culturamente. Ni Karadzic ni Pinochet fueron santos, pero tampoco Clinton, Blair, Bush (I y II) Merkel, Berlusconi, Aznar, Zapatero.... llene cada uno la lista en su casa si le queda tiempo y ganas.

[3] “Hoy día la guerra global «preventiva», teorizada y practicada por Estado Unidos y sus aliados occidentales más afines, parece una prótesis necesaria para el desarrollo de procesos de globalización que dividen cada vez más al mundo entre ricos y poderosos, por un lado, y pobres y débiles, por el otro, mientras que el llamado global terrorism devino el contrapunto inigulablemente sanguinario y nihilista del conflicto neocolonial que enfrenta Occidente con los países que se resisten a su pretensión hegemónica planetaria.” Ver Danilo Zolo, ya citado, página 125.

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[1Una nueva generación dicta las reglas, Noam Chomsky. Crítica, Barcelona 2002.

[2Ver: Danilo Zolo, La Justicia de los Vencedores, de Nuremberg a Bagdad. Ensayo Edhasa. Argentina 2007.

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