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ESTADOS UNIDOS-COLOMBIA - Desenfrenada carrera de groseras mentiras contra Venezuela

Ernesto Wong Maestre

Domingo 18 de abril de 2010, puesto en línea por Barómetro Internacional, Ernesto Wong Maestre

Toda una sarta de groseras mentiras, con increíbles argumentos extraídos de la imaginación enferma y olvidadiza de diplomáticos y funcionarios oficialistas de los gobiernos de Estados Unidos y Colombia, transitan por la red de los medios de comunicación articulados con lo más nefasto del actual aparato de poder estadounidense y su complejo militar-industrial-financiero-comunicacional (CMIFC) con el único fin de confundir a la opinión pública mundial y sobre todo, de los países latinoamericanos donde una cuantiosa población por cada país, cada día más, clama por impulsar las mismas transformaciones sociales que se llevan a cabo en Venezuela con la participación de todo el pueblo.

Venezuela, es decir, su pueblo, gobierno y Estado, tienen todo el derecho del mundo para defenderse ante tales patrañas, demagógicas e irrespetuosas con la ciudadanía de todos estos países de la región. Defenderse ante la estrategia imperial contra Venezuela tiene el respaldo y el apoyo de todos los pueblos del mundo.

Un protagonista de esas patrañas, el congresista Mario Díaz Balart, experimentado vínculo del CMIFC y vinculado a la mafia de Miami, preocupado por “la restricción de las libertades” ha dicho que en Venezuela hay “una dictadura” cuando la realidad es que en Venezuela hay un gobierno extremadamente democrático que además de proporcionar a su pueblo la libertad antes perdida, no ha encausado jurídicamente sino sólo a unos cuantos violadores de la ley, emisores de burdas mentiras y acusaciones verbales, de las decenas de comentaristas o entrevistados que en las emisoras de radio y televisión, a diario, emiten juicios sin soportes, calificativos desequilibrados, datos falsos y sistemáticas calumnias contra el presidente, sus colaboradores y la obra popular que se viene impulsando en todo el país.

En Venezuela -debiera informárselo Díaz Balart a sus electores- no hay ningún periodista asesinado ni desaparecido como en Honduras o en Colombia, ni preso por opinar, a pesar de las sistemáticas opiniones ilegales vertidas en programas televisivos y radiales, y hasta acusaciones infundadas contra el Presidente de la República, el político latinoamericano que más se ha sometido a la consulta pública popular y el que más elecciones ha ganado en la historia de los 200 años de vida independiente de Venezuela.

Otro triste protagonista de estas campañas contra Venezuela es el candidato presidencial colombiano Germán Vargas Llera quien luego de presentar una red de falacias sobre Venezuela, ha llamado este miércoles 7 de abril a retirar la misión diplomática colombiana en Venezuela y hasta ha increpado -irresponsablemente- a la cancillería colombiana a dar “la debida respuesta” a “esta interminable secuencia de agresiones”, entre las que incluyó a la detención de los espías colombianos, capturados recientemente con fotos de instalaciones estratégicas de la infraestructura de Venezuela con la posible idea de sabotearlas.

Hace unos tres años atrás, más de cincuenta paramilitares colombianos fueron sorprendidos en una hacienda cerca de Caracas, en plena labor, es decir, in fraganti, en una propiedad de un residente en Miami, preparándose militarmente para atentar contra la vida del presidente Chávez, y este señor Vargas Lleras dice que son “montajes” a pesar de las propias declaraciones de los detenidos, lo cual sitúa a Vargas ante la opinión pública internacional como un perfecto charlatán y mentiroso, vividor de los aportes de sus cegados seguidores.

Vargas Llera dice que “lo más triste de todo lo anterior (...) es que esta interminable secuencia de agresiones no encuentra por parte del gobierno colombiano, la debida respuesta” lo cual pudiera interpretarse como un llamado a la guerra con Venezuela, cuando el único país agredido sistemáticamente por paramilitares, narcotraficantes y contrabandistas colombianos es Venezuela.
Las desatinadas declaraciones de Vargas Lleras resultan un golpe político para los ganaderos e industriales colombianos que piden a gritos la mejoría de las relaciones con Venezuela porque saben que es el gobierno colombiano el principal responsable del congelamiento de las relaciones entre ambos países y por ello, el principal causante y responsable de sus pérdidas, entre ellas, del mercado venezolano.
¿Sabrá este irresponsable político las consecuencias que podría acarrearle a sus 5 millones de compatriotas que viven felices en Venezuela un enfrentamiento o una situación de guerra promovida por el gobierno colombiano y apoyada por Estados Unidos usando a veces motivos estúpidos?.
Muestra de ello fueron “los dardos lanzados” por el subsecretario de Estado, Arturo Valenzuela, desde Colombia contra Venezuela en su visita del 3 de abril a Bogotá.

Respecto a esos «dardos» o declaraciones del chilenoamericano Valenzuela, se preguntó el presidente Chávez: ¿Con qué moral va Estados Unidos a criticar que Venezuela fortalezca la defensa? si es EEUU el país que tiene gastos militares superiores a todos los gastos militares del resto de los países del mundo, comentó acto seguido este jueves Chávez.

Otro de esos protagonistas de las patrañas, el colombiano Volmar Pérez, el llamado defensor del pueblo de Colombia, ha afirmado que «es imperioso el acompañamiento de las autoridades colombianas a los nacionales detenidos en el vecino país y la urgente intervención de la CIDH para garantizar el derecho a la seguridad de los colombianos residentes en territorio venezolano», e insistió este miércoles en acudir a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), otra de las instituciones vínculos del CMIFC, «con el fin de que adopte medidas que protejan a los colombianos que habiten o transiten por el territorio venezolano», lo cual constituye una forma de ocultar la realidad venezolana y por ello una falta total de respeto y una acción para tratar de confundir a los pueblos que conocen esa realidad.

Si hay cierta inseguridad en Venezuela, ella proviene -ante todo- de esos grupos de narcotraficantes y paramilitares colombianos que han sido enviados a Venezuela por la oligarquía colombiana, en contubernio con el CMIFC de EEUU, para tratar de debilitar la fortaleza de Venezuela y empujar a algunos sectores sociales a la votación electoral adversa al proyecto bolivariano para crear condiciones para una agresión armada imperial.

Este señor Pérez quiere ignorar o esconder que más de 5 millones de colombianos han vivido en Venezuela por más de 10 años en condiciones seguras y favorables para las familias, pues el gobierno de Hugo Chávez, a diferencia de los gobiernos colombianos y de los anteriores gobiernos venezolanos, les ofrece educación y servicios de salud gratuitos.

Miles de colombianos residentes en Venezuela han gozado de la seguridad jurídica necesaria para vivir, lo cual no ocurre en Colombia, y progresar empresarialmente en Venezuela, y sin embargo eso no lo reconoce el llamado “defensor del pueblo colombiano”, quien a sus ojos, en Colombia, matan a periodistas, a centenares de personas, como ocurrió en Urabá o en otras poblaciones hace ya varios años, y las entierran en fosas comunes, las cuales, últimamente, han sido descubiertas varias de ellas. Los colombianos y colombianas en Venezuela gozan de todos los cuantiosos beneficios sociales que el gobierno de Chávez garantiza para todos los venezolanos y todas las comunidades hermanas residentes en el país.

Por citar un ejemplo, mientras los 5 millones de colombianos residentes en Venezuela -al igual que los ciudadanos venezolanos- llenan el tanque de su auto u otro vehículo de 60 litros (unos 16 galones) con apenas 5 bolívares (unos 5,547 pesos colombianos), el gobierno de Colombia -también productor de ese derivado del petróleo- le obliga a pagar a los colombianos y colombianas por la misma cantidad de 16 galones unos 118 pesos colombianos, es decir, una 21 veces más que en Venezuela, y ello ha comenzado a ser rechazado por el pueblo colombiano.

“Sigue el malestar por el alza en el precio de la gasolina” tituló la noticia este jueves uno de los principales diarios colombianos. «Llenar tanque ya es una cosa del pasado. Antes le subían 50 pesos, pero ahora se le fue la mano al Gobierno, porque 200 pesos de alza en abril es mucho. Así lo único que queda es sacar el carro de vez en cuando y montar en bus», dice Marcos Vélez, conductor de un vehículo particular, reportado por El Día de Colombia.

El mismo diario recoge la opinión de José López, un administrador de una bomba de gasolina o estación de servicio, quien señala que “la gente está dejando de consumir combustible y cada vez evita más llenar el tanque del vehículo”. “Esperemos que el Gobierno se pronuncie y mejore esta situación, porque se está llevando a las estaciones de servicio a la quiebra", comentó López.

Sin dudas, el subsidio de la gasolina por el gobierno venezolano, o la oferta de carreras universitarias o cursos de bachillerato, todos gratuitos, son también parte de la felicidad de los residentes colombianos en Venezuela, la que quieren ocultar esos mentirosos y falsificadores de la realidad venezolana como Uribe, Santos, Vargas Lleras, y todos los que fraguan campañas mediáticas para confundir a los pueblos contra el gobierno del líder bolivariano Hugo Chávez.


wongmaestre[AT]gmail.com

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