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CHILE - Despidos en la Universidad ARCIS (por Arnaldo Pérez Guerra, La Insignia)

Viernes 18 de agosto de 2006, puesto en línea por Dial

Chile, 8 de agosto del 2006 - Liberación / La Insignia - El Sindicato de Trabajadores de la Universidad ARCIS denunció en una conferencia de prensa los abusos que está cometiendo la dirección de la universidad, dirigida por el empresario Max Marambio y dirigentes del Partido Comunista (PC). Los trabajadores todavía tienen la esperanza de que los anuncios de despidos masivos se reviertan. También manifiestan su compromiso con el proyecto universitario. Recuerdan que incluso en momentos de crisis, se rebajaron sus sueldos para que la Universidad ARCIS continuara funcionando e ingresaran los llamados «socios estratégicos», que son precisamente los que ahora están por despedirlos y no pagarles lo que les corresponde. Reiteran que tienen la certeza que el «rediseño institucional» -como elegantemente han sido llamados los 150 despidos que se proyectan- se podría hacer «de mejor forma, y no a costa del despido masivo de los trabajadores».

Señalan que no tienen dudas de «la calidad académica de nuestro Proyecto Universitario ni de la calidad de nuestros docentes y estudiantes que dan vida a este espacio junto con los trabajadores. Pero nos parece que debemos denunciar los atentados contra los derechos laborales y humanos de los cuales han sido victima nuestros socios». Lo cierto es que la Universidad ARCIS hace tiempo presenta graves problemas de calidad académica. Los propios alumnos lo han denunciado en más de una oportunidad. «Ya no es la Universidad que era antes», dicen. «Hay docentes que sólo están aquí porque son amigos de alguien y no por su currículum. Lamentablemente se despide precisamente a quienes poseen mayores méritos para hacer docencia y no a quienes sólo están acá por sus militancias o amistades», agregan. También los estudiantes están siendo objeto de una caza de brujas por parte de la Dirección de la Universidad.

El Sindicato de Trabajadores denuncia que hace varios meses que la Universidad se viene retrasando en el pago de las remuneraciones a docentes y funcionarios, y que incluso sus directivos han afirmado que «no cancelarán las indemnizaciones, al menos hasta fines de año». Se vieron en la obligación de presentar un Recurso de Protección por el maltrato psíquico que ha provocado entre los trabajadores el anuncio de un «despido masivo» -al cual los directivos han llamado «proceso de racionalización económica»-, la confección de «listas negras», amedrentamientos, persecución y difamación de docentes y funcionarios.

«Las acciones del empresario Max Marambio no nos extrañan, pero lamentamos profundamente que miembros de la dirección del Partido Comunista impulsen y avalen este proceso que no ha sido más que la violación de los derechos de los trabajadores. Les recordamos que su lugar esta junto al pueblo que son los trabajadores», señala el comunicado del Sindicato. Aunque no es la primera vez que se denuncian despidos y prácticas antisindicales en las que se ha visto envuelto el PC.

«Interpusimos un recurso de protección en contra de la Universidad ARCIS, representada por su rector, el abogado Carlos Margotta, por el maltrato psicológico que está ocurriendo. Hace más de un mes se está anunciando una lista de despidos masivos. Se le ha comunicado a los trabajadores, a través de algunos personajes, que traten de no participar del sindicato porque podrían quedar incluidos en las ’listas negras’. El que interpusiéramos un recurso en tribunales ha molestado mucho a la Dirección de la Universidad, al punto de sacar una declaración apoyando al rector. Pero el tema es que nos vimos en la obligación de interponer ese recurso por el maltrato que han sufrido los trabajadores. El recurso fue declarado inadmisible, pero solicitamos a la Corte su reposición, adjuntando otros documentos», señala Edith Delgado, presidenta del sindicato.

El «proceso de reestructuración» empezó el viernes 4 de agosto. El rector encargó a dos miembros del Consultivo reunirse con la directiva sindical, mientras otros directivos de la Universidad comenzaban a llamar a docentes y secretarias para obligarlos a firmar un finiquito, sin que el Sindicato se enterara. «No sé si tomarlo como una práctica de distracción, pero el rector encargó a dos miembros del Consultivo reunirse con nosotros, mientras al mismo tiempo empezaban a llamar a trabajadores a una oficina donde estaban dos miembros de la dirección de la Universidad más el abogado comunista Pedro Aravena y un señor que se dijo notario. Comenzaron a llamar a secretarias supuestamente para entregarles una carta de notificación, pero les empezaron a hablar de ’las condiciones en las que se iban a ir’. El notario estaba presente para que firmaran inmediatamente el finiquito. Habíamos conversado con las autoridades que los finiquitos y pagos de indemnizaciones -aunque anunciaron anteriormente que no tenían recursos para pagarlos- tenían que ser conversados con la directiva sindical. Pero este acuerdo tampoco lo cumplieron. Nos enteramos de esta situación y concurrimos a la oficina para impedir que siguieran obligando a los trabajadores a firmar finiquitos. Llegamos y las secretarias estaban llorando aterradas, mientras estos personajes trataban que firmaran finiquitos y que aceptaran que le pagaran indemnizaciones desde fines de noviembre en adelante. La directiva debió intervenir y pedimos estar presente en cada una de las conversaciones y citaciones de nuestros los socios. Nos cerraron la puerta en las narices y nos dejaron esperando. Gracias a nuestra intervención no siguió ocurriendo este proceso -que no era una notificación-, sino un amedrentamiento a los trabajadores para que firmaran un finiquito que no respeta las condiciones que establece el convenio colectivo», agrega Edith Delgado.

Meses antes de la toma estudiantil, los trabajadores de ARCIS ya habían manifestado su descontento con la forma en que son tratados por la dirección de la Universidad. Incluso realizaron una manifestación colocando un ataúd en el patio de la sede de Libertad, señalando que «había muerto la confianza». El descontento se debía a que también se habían anunciado despidos en esa oportunidad y que no se pagarían las indemnizaciones correspondientes y que establece el convenio colectivo. Algunos directivos como Roberto celedón apoyaron a los trabajadores y manifestaron que se debían pagar las indemnizaciones correspondientes y que no hubiesen despidos injustos: «Luego de esto, Roberto Celedón fue sacado de su cargo de secretario general de la Universidad y destituyeron a toda la plana mayor de la dirección de la Universidad. Sacaron al vicerrector académico, sacaron al rector, al secretario general y la mayoría de los cargos los asumieron militantes de la dirección del Partido Comunista», señala Edith Delgado.

«Reestructuración es una forma elegante de decir que van a realizar un despido masivo. 150 trabajadores se verán afectados. Eso es lo que encubre el concepto de ’reestructuración’ o ’rediseño institucional’. El problema es que no se están cumpliendo los derechos laborales mínimos. ¿Cuáles? Que todo trabajador tiene derecho a indemnización, a indemnización total, a un mes de aviso, al pago de cotizaciones, horas extras y otros conceptos que tampoco se están cumpliendo. Quienes están llevando a cabo estas violaciones a los derechos de los trabajadores son gente de ’izquierda’ y que componen el directorio de la Universidad. Se trata del empresario Max Marambio (ex MIR), el periodista Juan Andrés Lagos (dirigente del PC), el ex candidato de la izquierda presidencial Tomás Moulian (ex MAPU), Eduardo Contreras (abogado de derechos humanos y dirigente del PC), Jorge Echeverría, Daniel Núñez (dirigente PC), Sergio Trabucco y Roberto Celedón. Ellos unánimemente aprobaron la propuesta de la dirección de la Universidad de despedir a 150 trabajadores. Otro dato es que quienes arman esta propuesta de despidos son Jaime Insunza, Andrés Pascal Allende y Galo Eidelstein, quienes formar esa Comisión a sabiendas que van a violar el convenio colectivo, que no lo van a cumplir. Los despedidos van a tener que esperar meses sin percibir ninguna remuneración, ni un peso. Esperar hasta noviembre para que en diez cuotas se les paguen sus indemnizaciones, eso sencillamente no puede ser», dice Militza Meneses, secretaria del sindicato.

Pero no sólo es un problema laboral el que enfrentan los trabajadores de la Universidad ARCIS. También es una evidente persecución política porque en la prensa el empresario Max Marambio y varios personeros del Partido Comunista (PC) declararon que iban a «limpiar la universidad». Desde que ingresaron los nuevos inversionistas, que son el Partido Comunista -a través del ICAL- y el empresario Max Marambio, han designado a «su gente» en la Universidad. «Ese proceso se ve agudizado y hay un argumento importante que ellos esgrimen y que es la toma protagonizada por los estudiantes. Se afirman de la toma -que lo único que hizo fue hacer más visible la crisis interna- y comienzan a elaborar las famosas ’listas negras’ en las que aparecen no solamente estudiantes, sino también trabajadores, profesores, académicos y administrativos. Por todo esto, nosotros pensamos también que aquí hay una intención clara de dejar sólo a la gente que han traído los ’nuevos inversionistas’. Hay académicos destacados que han sido despedidos y que formaban parte de la historia de ARCIS y de su proyecto. Esta ’reestructuración’ tiene como argumento una supuesta crisis económica que no ha sido probada. No tenemos los elementos para afirmar que esa crisis existe. Ellos sí se han aprovechado de esto para esgrimir este supuesto argumento económico y efectivamente hacer lo que Max Marambio anunció en la prensa: ’limpiar la Universidad’, y que está dispuesto a poner más dinero y consolidar ARCIS si este proceso se llevaba a cabo», dice Laysang Loo, tesorera del sindicato.

Hace unos días se les entregó una carta a 40 personas que trabajaban a honorarios. «Que quede claro que son trabajadores a honorarios porque no se les formalizó nunca su contrato. Algunos llevaban años trabajando así y cumplían jornada, trabajaban bajo subordinación y dependencia de un jefe directo, pero nunca se les formalizó su contrato. Eso es simulación de honorarios, deberían haber tenido contrato indefinido. Esas 40 personas terminaron su trabajo solamente por una cartita que le mandaron a un funcionario miembro del sindicato a repartir a cada persona en sus oficinas. Eso también es maltrato sicológico. ’Usted se va desde ahora y punto’. No continuaron despidiendo de la forma en que lo estaban haciendo por nuestra intervención. Pero llamaron a varias personas: secretarias y docentes, dice Edith Delgado.»El sindicato presentó al Directorio de ARCIS una propuesta de ’rediseño institucional’. Si efectivamente las condiciones económicas de la Universidad ameritan un ’rediseño’, les plantemos la posibilidad de ’retiros voluntarios’ para no generar este clima de terror y angustia. También el que se forme una Comisión donde participen todos los estamentos, y no una como la que formaron: oscura y poco transparente, donde no se le ha preguntado a nadie cómo se trabaja realmente en el aspecto académico y administrativo de la Universidad. También les propusimos la ’democratización de la Universidad’, a través de la elección democrática del rector. El actual rector fue elegido por los dueños de la propiedad de la Universidad. Es decir, por los dueños de los inmuebles. No por los académicos. Ese es un punto central porque a este sindicato no le interesa solamente defender los intereses de los trabajadores, sino también la continuidad del Proyecto Universitario. Pero tenemos claro que este proyecto va a seguir sólo si hay un proceso democrático en que participen todos los estamentos", dice Laysang Loo.

Cuando llegaron los «socios estratégicos» al ARCIS, los trabajadores realizaron su negociación colectiva directamente con Max Marambio y los dirigentes del Partido Comunista (PC). «Nos dijeron que nos bajáramos el cinco por ciento de nuestros sueldos con el compromiso que el 2006 nos devolverían ese 5 por ciento más el aumento correspondiente. Cuando llegó el minuto de hacer efecto o el acuerdo nos dijeron que no, porque según ellos ’no se había cumplido con los requisitos económicos’. Pedimos el balance, porque sólo con éste se acredita si eso es cierto o no, pero no lo entregan. Incluso nos dicen que ’no tienen balances desde el año 2004’. Eso es completamente irregular. Este año venía una nueva negociación colectiva y ¿vamos a negociar sin balance? Hace dos meses que nos están pagando sólo parte de las remuneraciones y ni siquiera a fin de mes. De acuerdo al contrato colectivo las remuneraciones deben ser canceladas el último día hábil de cada mes y está establecido un anticipo a los trabajadores que lo soliciten. El anticipo ya no se paga y se entrega menos de la mitad del sueldo. No nos dan ninguna explicación. Tenemos cartas a la dirección en que les pedimos una explicación formal, pero no tenemos ninguna respuesta. La única respuesta de la jefa de Recursos Humanos es que ella ’no entiende nada de lo que está pasando’», dice Edith Delgado.

El Sindicato de Trabajadores de la Universidad ARCIS ha hecho presente ante la Inspección y la Dirección del Trabajo estas graves violaciones a los derechos laborales. Una de las denuncias que presentaron fue por «impago de remuneraciones»: «Les pasaron una multa, pero ni siquiera la pagaron. Vino la fiscal y les dio un plazo para ’completar las remuneraciones’. Pero para el pago de sueldos el siguiente mes, el rector mandó una carta a los trabajadores diciendo que ’por responsabilidad de la directiva sindical’ y ’por haber denunciado ante la Inspección del Trabajo el impago de las remuneraciones les habían pasado una multa’ y que nosotros ’éramos los responsables de que no se pudiera pagar sus sueldos a las personas de baja remuneración’. Eso es una práctica antisindical. Estamos solicitando que el Ministro del Trabajo reciba a nuestra directiva. Hemos presentado las denuncias correspondientes en contra del rector por prácticas antisindicales. Hay un montón de denuncias en la Inspección del Trabajo pero aún no hay un pronunciamiento. Tampoco sabemos cómo seguirán funcionando las cosas en la Universidad ARCIS», concluye Edith Delgado.


http://www.lainsignia.org/2006/agosto/ibe_018.htm

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