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AMÉRICA LATINA-CARIBE - Seguridad, defensa e integración regional (II)

Sergio Rodríguez Gelfenstein

Miércoles 14 de septiembre de 2011, puesto en línea por Barómetro Internacional, Sergio Rodríguez Gelfenstein

Segunda parte de la Ponencia presentada en el Seminario “Los desafíos de la integración de América Latina y el Caribe en un mundo cambiante” organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio e Integración (MRECI), la Secretaría de Planificación y Desarrollo (Senplades) y el Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN) del Ecuador del 20 al 23 de junio de 2011,en Quito, Guayaquil y Cuenca, Ecuador.

1.Ecuador y Plan Colombia

En el caso de Ecuador, tal como dice Orlando Rausseo , pese a que el gobierno de Lucio Gutiérrez y los comandantes de las Fuerzas Militares lo negaron en forma rotunda, las evidencias demostraron que el país jugó un papel sustancial en la ejecución del Plan Colombia,

En un interesante artículo, Rausseo afirma que Ecuador fue utilizado por Estados Unidos como plataforma logística y de inteligencia para desplegar la estrategia militar que se coordinaba desde el Comando Sur y Bogotá. En primera instancia, y en un acto político muy cuestionado internamente, el gobierno de Jamil Mahuad (1998-2000) entregó la Base de Manta, permitiendo que todo el territorio ecuatoriano se convirtiera en una base de operaciones para el Plan Colombia.

Según el mismo autor, esto buscaba concretar la idea de Washington y Bogotá de regionalizar el conflicto. Los gobiernos de Bush y Uribe Vélez presionaron para que Ecuador tuviera una mayor participación. Se previó incluso la entrega de una base en las islas Galápagos y la construcción en San Lorenzo de otra base marítima para ser utilizada por la marina estadounidense.

Cada mes el general James Hill, jefe del Comando Sur de Estados Unidos se trasladaba hasta Quito para realizar inspecciones e impartir instrucciones tanto a su personal militar como a los jefes de las Fuerzas Militares ecuatorianas. Se reunía con oficiales para delinear una estrategia global de seguridad y control en la frontera norte. Las visitas de Hill tenían que ver con temas de seguridad: el Ecuador ofrecía facilidades para sus desplazamientos y podía monitorear e informarse de lo que pasaba en Colombia. El 17 de febrero de 2004, Hill expuso un completo esquema militar en el que se detallaron sus objetivos y alcances.

En el resumen se puntualizaba que en ese momento el plan se encontraba en la etapa de identificación de necesidades y el apoyo a las capacidades militares. Entre las distintas acciones que se tenían previsto ejecutar según el documento se destacaban las siguientes:

• Construcción de bases para la creación de pequeñas unidades militares e infraestructura en la Amazonía.

• Mejoramiento de la capacidad de la fuerza.

• Provisión de armas y equipos para operaciones especiales.

• Ejecución de programas de entrenamiento.

• Operaciones de inteligencia.

• Instalación de facilidades aéreas y marítimas en Galápagos.

La jefa de prensa de la embajada estadounidense en Quito, Marti Estell, confirmó la realización de esa sesión de trabajo y la existencia del documento, el cual aclaró, era sólo una propuesta sujeta a discusión. Sin embargo, en el resumen escrito se especificaba que la matriz de planificación ya había sido validada por el Ecuador y el Grupo Militar de Estados Unidos. Esto fue corroborado por un oficial del Ejército ecuatoriano, quien aseguró que el Plan de Seguridad empezó a delinearse desde que Lucio Gutiérrez llegó a la Presidencia de la República. Según algunos analistas la intensidad del Plan Colombia y las acciones del Ejército colombiano contra las FARC fueron creciendo desde la elección del presidente Álvaro Uribe, pero a la par se ha causado una preocupante crisis humanitaria en la frontera colombo-ecuatoriana . A ello hay que agregar que el conflicto colombiano ha obligado al Ecuador a destinar hasta seis mil soldados en resguardo de su frontera norte.

Eso, sin contar la grave situación que afectó los pobladores de frontera a quienes se les expuso a una guerra bacteriológica, implementada a través de las fumigaciones con glifosato, para forzar el despoblamiento del área dentro de la estrategia militar utilizada por Estados Unidos en su afán de desarrollar la guerra contra el narcotráfico en territorio latinoamericano mientras no despliega igual intensidad de combate contra los grandes traficantes que distribuyen el estupefaciente en su territorio y los gigantescos emporios financieros que lucran con el dinero de la venta de estas sustancias. Así mismo, los soldados ecuatorianos se han visto obligados a involucrarse en un conflicto que no les compete porque se desarrolla más allá de las fronteras nacionales.

Por tal razón, el gobierno de Uribe por instrucciones del Pentágono buscaba por todos los medios taponar la frontera sur. Es decir, convertir al Ecuador en el yunque del martillo estratégico. Esa fue la función que durante cinco años se preparó para asignar al Ecuador La presión estadounidense sobre el Ecuador tenía como objetivo que asumiera ese papel de “yunque estratégico”, cuyos costos llegaron a sentirse, cuando 18 escuelas primarias ecuatorianas se vieron forzadas a cerrar sus locales y labores en la zona de frontera debido a los combates en el lado colombiano y la obligada militarización en lado ecuatoriano .

En la actualidad hay en Ecuador 250 mil indocumentados colombianos, la mayoría de los cuales ha pasado la frontera a consecuencia del conflicto. Mientras el Estado ecuatoriano ha desplegado un alto número de efectivos militares a lo largo de la frontera, Colombia no retribuye ese esfuerzo de vigilancia con puestos fijos, incluso algunas zonas se hallan en manos de guerrilleros y paramilitares.

I.Las Alternativas

El plan de Estados Unidos para América Latina y el Caribe contempla:

• Continuar ejerciendo su influencia sobre las fuerzas armadas latinoamericanas a través de la realización de entrenamientos, maniobras y ejercicios conjuntos

• Actuar a partir de su doctrina imperial que consagra la imposición de los intereses de Estados Unidos como objetivos que deberían ser asumidos en la estructura, doctrina y acción de los ejércitos latinoamericanos y del Caribe

• Perpetuar la Doctrina Monroe en materia militar a través del fortalecimiento y profundización del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR)

• Darle solidez política a su doctrina, reforzando la idea de panamericanismo a través de la Organización de Estados Americanos (OEA)

El Plan de América Latina, sustentado en los principios de integración equitativa y armónica se debería construir sobre la base de

• Una fuerza armada defensora de la soberanía regional

• Esta fuerza debería estar establecida territorialmente en la región latinoamericana y caribeña y actuar solamente en el territorio de ésta con criterios de defensa y seguridad

• Una doctrina bolivariana, es decir una relación entre iguales sin hegemonías.

• La idea latinoamericana y caribeña por oposición a la idea panamericana, en la que Estados Unidos impone los comportamientos

• Darle fuerza a la integración, particularmente a través de Unasur y Celac.

• Establecer un Tratado Latinoamericano y Caribeño de Defensa de la Soberanía. Esto daría una amplitud mayor que el concepto de Organización del Tratado del Atlántico Sur (OTAS) que se ha intentado, porque reconoce una de las fortalezas de nuestra región cual es tener costas en los dos grandes océanos del planeta, el Pacífico y el Atlántico.

En esta lógica se inserta la creación del Consejo de Defensa Suramericano (CDS) como organismo de consulta, cooperación y coordinación que sistematizará y coordinará los esfuerzos ya existentes en las áreas de la defensa.

Se trata de establecer medidas de confianza mutua, potenciar las capacidades, participar en operaciones para solucionar conflictos en la región, desarrollar en conjunto nuestra industria de defensa, y trabajar mancomunados para enfrentar los desastres naturales. Así mismo, avanzar “hacia una etapa conceptualmente más avanzada de cooperación, de dar un salto desde la cooperación tradicional, hacia la asociación política en una perspectiva de integración”.

Según la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet, se debe crear un espacio institucional de cooperación que contribuya a mantener la paz y la estabilidad regional a través del diálogo, la búsqueda del consenso y la solución pacífica de controversias, pero también, tener una voz común en el escenario internacional

El Consejo deberá promover la reducción de las asimetrías existentes entre los sistemas de defensa de los Estados miembros de la Unasur, “con el propósito de fortalecer la seguridad cooperativa de la región en el campo de la defensa” y actuar basado en los principios de gradualidad y flexibilidad en el desarrollo institucional de la organización, reconociendo las diferentes realidades regionales hasta llegar a contar con una política de defensa común en América del Sur, que se entienda además como parte de un proceso de integración sudamericano más amplio y ambicioso.

Por su parte, en la ALBA pareciera que también hacen avances en materia de seguridad colectiva. El pasado 30 de mayo en la localidad de Warnes, Departamento de Santa Cruz, en el oriente boliviano el presidente Evo Morales inauguró la Escuela de Defensa y Seguridad de la ALBA-TCP.

En el acto de inauguración de la Escuela, el presidente Morales dijo que la misma servirá como base para la construcción de una doctrina de Defensa para los países de la ALBA y desde ella para los pueblos del mundo y agregó que «la seguridad y la defensa de los pueblos se ha convertido en cuestión de vida y muerte, el intervencionismo imperial y sus aliados han decidido que la soberanía de los pueblos deje de existir para que exista únicamente la soberanía del capitalismo y sus empresas transnacionales».

El objetivo de esa Escuela es fortalecer el proceso de integración de los países de la ALBA mediante la formación de personal civil y militar desarrollando una doctrina de defensa integral que garantice la soberanía y la dignidad de los pueblos promoviendo procesos de paz y cooperación .

En esta misma lógica se inscribe la apertura el 26 de mayo en Buenos Aires del Centro de Estudios Estratégicos de la Defensa (CEED) un organismo para el análisis y el debate que permita intercambiar información y establecer posiciones comunes a fin de generar confianza entre los países de Unasur en materia de defensa y estrategia. El Vicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera, invitado a pronunciar las palabras inaugurales del CEED expresó que “la reconfiguración geopolítica de los países del hemisferio en los últimos años obliga a que las naciones de Latinoamérica empiecen a mirarse como un continente en el ámbito de la defensa y la seguridad”. En el mismo evento, el ministro de Defensa argentino, Arturo Puricelli aseguró que el Centro permitirá promover el intercambio de información para el análisis geopolítico y contribuirá a la construcción de una identidad común en materia de defensa.

III. El enemigo

En el contexto actual, esta la idea de avanzar en u proceso de integración en materia de seguridad y defensa se presenta como una utopía difícil de realizar, dadas las ancestrales confrontaciones entre países y fuerzas armadas de países latinoamericanos. Estados Unidos y las potencias europeas se han encargado de generar, incentivar y animar ese tipo de conflictos a través de la historia. Esto nos obliga a tener el valor suficiente para crear nuevas definiciones, cambiar paradigmas y establecer conceptos novedosos al respecto.

Los hechos recientes y la situación política surgida después de la desaparición de las dictaduras sustentadas en la doctrina de seguridad nacional establecidas durante la década de los 70 hasta la de los 80 del siglo pasado, el fin del mundo bipolar y la dinámica de seguridad internacional creada por Estados Unidos a partir del 11 de septiembre de 2001 han ido creando puntos de vista y apreciaciones similares en países que antes estaban distanciados por la guerra fría. En este contexto, se van generando condiciones para el encuentro, a través de la búsqueda de percepciones similares respecto de cuál es el enemigo principal sobre el que se debe estructurar una doctrina de seguridad para América Latina y el Caribe. Esto, sobre la base de que cualquier axioma en materia militar parte de la definición del enemigo. Al revisar opiniones surgidas de documentos o voceros calificados, podemos percibir esos puntos de encuentro que aparecen en el panorama de nuestras Fuerzas Armadas.

A pesar que Estados Unidos ha redefinido su enemigo después del fin de la guerra fría e hizo precisiones en el año 2001, se mantiene incólume la doctrina emanada del documento Santa Fe IV “El futuro de las Américas: temas para el nuevo milenio” . Innumerables escritos acreditan esta idea, como se señaló al comenzar este trabajo. En 2004 el general James T. Hill, Jefe del Comando Sur de los Estados Unidos en una alocución ante el Congreso de Estados Unidos precisó al respecto que “Estas amenazas tradicionales se complementan ahora con una amenaza emergente mejor caracterizada como populismo radical, en el cual se socava el proceso democrático al reducir, en lugar de incrementar, los derechos individuales".

Estas amenazas no tienen que ver con nuestra realidad y no permiten estructurar fuerzas armadas preparadas doctrinaria y materialmente para hacer frente a las eventualidades de conflicto que se prevén para el futuro.

En este sentido, podemos citar algunas opiniones que se dan desde nuestra región. El General Gustavo Schuerlein del Ejército de Argentina al analizar el Plan Ejército Argentino 2025 (PEA-2025) expone que “Cada día tiene mayor importancia la guerra de los recursos naturales estratégicos: quien no los tenga los va a venir a buscar” . El PEA-2025 señala que al finalizar la guerra fría “se produjeron cambios en el pensamiento estratégico militar y ahora se trata de poner el énfasis en el control y protección de los recursos naturales críticos, lo cual marca las bases de las políticas de defensa de los principales países”. Otro autor de este documento comentó que “el agua es escasa en Estados Unidos y en países europeos” al recordar que el acuífero guaraní es la mayor reserva de agua dulce del mundo .

Por su parte un informe de la inteligencia brasileña citada por el diario Jornal do Brasil expone que «Un elemento relativamente nuevo en materia de seguridad en la región amazónica brasileña es la creciente presencia de asesores militares norteamericanos y la venta de equipamientos sofisticados a las fuerzas armadas colombianas, supuestamente para apoyar los programas de erradicación de drogas, pero que pueden ser utilizados en el combate a las FARC [Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia] y al ELN [Ejército de Liberación Nacional]», apunta el informe .

Específicamente sobre un riesgo de invasión militar en la región, los autores del informe señalan que la presencia de tropas norteamericanas, que- según ellos- ya se constata en Guyana, Ecuador, Perú, Bolivia y recientemente Paraguay, «podrá expandirse a otros países sudamericanos para transformar la lucha contra las drogas (y contra las FARC y el ELN) en una embestida militar no sólo colombiano-norteamericana. El plan probablemente es parte de la estrategia de Estados Unidos para asegurar su presencia militar en la región andino-amazónica y en el Cono Sur, alrededor de Brasil» .

Brasil y Argentina y sus Fuerzas Armadas adversarios históricos parecen haber encontrado elementos comunes de análisis y lo que es más importante conclusiones similares hacia donde orientar los esfuerzos para garantizar su seguridad.

Cuba, otrora “enemigo” en la guerra fría no parece establecer contradicciones ni plantearse acciones ofensivas que caractericen a los países latinoamericanos como enemigo en su doctrina militar. En la “Ley de la Defensa Nacional” enfatiza las históricas experiencias del Ejército Mambí y del Ejército Rebelde y define a la Doctrina Militar Cubana “como el conjunto de ideas y concepciones científicamente argumentadas, adoptadas por el Estado sobre la esencia, los objetivos, el carácter, las particularidades y las consecuencias de la guerra…”, fundamentada en la concepción de la Guerra de Todo el Pueblo, como “la concepción estratégica defensiva del país”.

El Artículo 34 reza, que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba constituyen “la institución militar básica del Estado, que tiene la misión fundamental de combatir al agresor desde los primeros momentos y, con todo el pueblo, desarrollar la guerra el tiempo que sea necesario, bajo cualquier circunstancia, hasta alcanzar la victoria” .

En este mismo ámbito el ex Ministro de Defensa de Venezuela, General en Jefe Gustavo Rangel Briceño señaló en su discurso al asumir el Comando del Ministerio de la Defensa que “Lo manifestado up supra está en oposición frontal con lo aprendido y estudiado en la Escuela de las América; este instituto, instrumento de alienación al servicio de los más viles intereses de las potencias imperialistas, planteaba la idea de fuerza de seguridad interna, lo que nos conducía a la implementación de unidades militares destinadas a controlar la población, de hecho podemos nombrar “el Caracazo” como ejemplo del empleo de la Fuerza Armada en contra de los ciudadanos” .

Como fundamento de esta aseveración el General Rangel Briceño se preguntó ”… cómo se explica que con todo el asesoramiento norteamericano que tuvimos en los últimos 50 años, no hemos contado nunca con un verdadero sistema de defensa aérea, no les interesó, porque la intervención aérea forma parte del esquema de dominación y ataque. Así pues, en nuestras escuelas militares nos pusieron como borregos, a entrenarnos para guerras imposibles, con hipotéticos ejércitos azules y rojos en territorios europeos, en tiempos de la II Guerra Mundial que no hacían sino reforzar la idea de la necesaria intervención del gendarme del mundo” y señaló más adelante “por fin definimos al enemigo real, quién ha estado detrás de todas las tramas, que como un inmenso lastre nos tenía pegados en el fondo del medanal: el imperio. Definir cómo actúan por lo que han hecho en otros países, nos permite visualizar la respuesta necesaria desde el punto de vista estratégico operacional y táctico. En consecuencia, (es necesario) definir cuáles son las nuevas amenazas, los nuevos campos de batalla, las nuevas formas de defensa y de ataque”

A comienzos del año 2001, antes del ataque a las torres gemelas en New York, una serie de organizaciones armadas que operaban en algunos países de América Latina, -al igual que otras de otras regiones del mundo- fueron consideradas como terroristas por el Departamento de Estado de Estados Unidos, sin embargo no existe un marco conceptual preciso para definir estas organizaciones y por tanto hay un limbo de indefiniciones para establecer que una estructura u otra, esté vinculada al delito organizado, al narcotráfico y/ o al terrorismo. Como dice Adriana Rossi , el concepto es tan amplio que puede aplicarse a cualquier organización delictiva, incluso al margen de la propia definición que ha elaborado la ONU.

La fusión interesada que ha hecho Estados Unidos de estas tres categorías y la universalización del concepto genérico que ha creado permite la criminalización del movimiento social y las luchas populares que terminan , -casi siempre- caracterizados como terroristas y por tanto representando una amenaza para la seguridad de las naciones.

Los países de América Latina y el Caribe, podrían incluso compartir las preocupaciones de Estados Unidos en cuanto a la necesidad de garantizar la estabilidad de la democracia, pero la dicotomía en la definición de las amenazas y por tanto del enemigo, distancia las medidas que se deben tomar para combatir estos flagelos en nuestras sociedades.

Por otro lado, persisten conflictos fronterizos en América Latina como una herencia colonial que han sido interesadamente explotadas por las potencias imperiales en los últimos dos siglos a fin de mantener y profundizar diferencias ficticias entre nuestros pueblos. La comprensión y aceptación de que sólo con la integración se podrá lograr el acceso de Bolivia al mar, garantizar que Nicaragua y Costa Rica naveguen sin contratiempos por el Río San Juan, y borrar la posibilidad de repetir la guerra hondureño-salvadoreña, llamada “del fútbol”, es vital para la convivencia pacífica de nuestras naciones al sur del Río Bravo. Así mismo, la integración impedirá de manera definitiva potenciales enfrentamientos entre peruanos y ecuatorianos en la selva amazónica, olvidará los conflictos limítrofes que aún persisten entre Colombia y Venezuela y entre Chile y Argentina y permitirá archivar la reclamación de Venezuela sobre el Esequibo y la de Guatemala sobre Belice. La creación de la Unión Europea es prueba contundente en este sentido.

Esto posibilitará a las fuerzas armadas de los países latinoamericanos y caribeños eliminar las hipótesis de guerra contra sus vecinos. Así, podrán actuar de manera conjunta para la defensa de las fronteras externas. Cuando se consolide la integración y la unión, se crearán escenario para que Cuba pueda recuperar su territorio ocupado en Guantánamo y para que las fuerzas militares de Estados Unidos abandonen la región ya que se hará innecesaria la presencia de bases militares extranjeras en toda América Latina y el Caribe. . De igual manera habrá un mejor escenario para luchar por el fin de la existencia de territorios colonizados en nuestra región, en particular habrá mucha más fuerza para solucionar en las instancias multilaterales, las ocupaciones ilegales de Puerto Rico y las Malvinas por parte de las potencias imperiales.

IV. Las hipótesis de conflicto

Con respecto a la hipótesis de conflicto, también se obtienen similitudes entre los países latinoamericanos y diferencias con el imperio. La doctrina militar estadounidense es eminentemente ofensiva, de ahí los grandes gastos militares en armas nucleares, portaviones, misiles, aviones de largo alcance y el renacimiento de lo que se dio en llamar la “Guerra de las Galaxias”. Cuando Ronald Reagan, en los 80, ideó esta doctrina, la concibió como un escudo espacial defensivo contra una Unión Soviética que aún representaba una amenaza para Estados Unidos. En los 90, la Unión Soviética había desaparecido, pero el proyecto militar continuó. Durante el gobierno de Clinton, China, Rusia y hasta un aliado como Francia, rechazaron la posibilidad de un escudo antimisiles y en Washington, una comisión parlamentaria lo impugnó por oneroso. Todo cambió con George W. Bush. La estrategia imperial exigía «ocupar espacios vacíos», o sea, las zonas dominadas en el pasado por la URSS. Hoy, existen bases de Estados Unidos en Afganistán, las repúblicas centroasiáticas y en Europa del Este y se han llevado a cabo intervenciones militares en Irak, Afganistán y Libia. La lectura que hace Moscú de la presencia militar norteamericana, considera la posibilidad del conflicto. De ahí el surgimiento de lo que algunos analistas llaman la segunda guerra fría.

A este respecto el ex presidente ruso Vladimir Putin manifestó que. “Hoy asistimos –dijo– a un casi incontenible uso excesivo de la fuerza –la fuerza militar– en las relaciones internacionales, fuerza que está sumergiendo al mundo en un abismo de conflictos permanentes” El ahora Primer Ministro ruso señaló que se violan cada vez más los principios básicos del derecho internacional y que “un Estado y, naturalmente, ante todo y sobre todo EE.UU., ha transpuesto sus fronteras nacionales de todos las maneras posibles. Esto es evidente en las políticas económicas, políticas, culturales y educativas que impone a otras naciones. ¿Quién está conforme con eso? ¿Quién está contento con eso?”.

Para América Latina las hipótesis se expresan de diferente manera pero encierran ideas comunes que surgen de la anterior definición del enemigo. Para Cuba es la guerra de todo el Pueblo, que se define como” la concepción estratégica para la Defensa Nacional, que resume la experiencia histórica de la nación en lo tocante a enfrentamientos contra enemigos numérica y tecnológicamente superiores. Se basa en el empleo más variado y eficiente de todos los recursos materiales y morales de la sociedad, organizados en el Sistema Defensivo Territorial, como sustento de la capacidad defensiva del Estado. Es el fundamento de la Doctrina Militar del Estado Cubano y expresa la solución de masas dada por la dirección de la Revolución a los problemas de la Defensa Nacional. Suele resumirse al afirmar que, en caso de una agresión militar en gran escala contra Cuba, cada ciudadano tendrá un medio, un lugar y una forma de enfrentar al enemigo hasta lograr la victoria .

El PEA- 2025 del Ejército argentino ya citado expone que su país no enfrentará en soledad este tipo de conflicto armado sino que define como “Guerra de los recursos” al conflicto de violencia variable entre bloques de naciones, Estados o grupos humanos, que mediante el empleo de la fuerza buscan controlar los recursos naturales considerados de interés vital para el desarrollo nacional y el bienestar de sus habitantes”

El citado general Rangel, ex Ministro de la Defensa de Venezuela lo define como “La guerra asimétrica, la guerra de resistencia, la guerra larga o la guerra de todo el pueblo, también pudiera llamarse la guerra de la gran prueba y fortaleza de ánimo, de valores y principios, o también la gran guerra de la identidad nacional como respuesta necesaria a las agresiones imperialistas en defensa de nuestra Patria, afectando los parámetros de la economía de guerra de las potencias, podemos asumir posiciones disuasivas incluso, y así prevenir hasta una invasión, ya que normalmente aspiran a que dure poco tiempo, tener pocas bajas, causar pocos daños a la infraestructura productiva, para que el país invadido pueda producirle lo deseado más rápidamente y facilitar la pacificación: ganar mucho dinero y crear matrices de opinión favorable”

En este punto, se hace necesario descubrir cuál es la clave para plantearse una restructuración estratégica de las Fuerzas Armadas que permita construir una hipótesis común de conflicto. En esa perspectiva, De Paula y Tuñez se hacen una serie de interrogantes para tratar de dilucidar este dilema. Se preguntan ¿Qué se defiende? ¿Qué intereses estratégicos del Estado están o son susceptibles de ser afectados? ¿Qué esquema defensivo se adoptará? En su conjunto, la base de una política debería contar con una directriz estratégica, un planteo general que vincule intereses, objetivos y medios de la nación. De esta manera, la estrategia responderá a la pregunta: ¿qué plan logrará mejor los fines de la seguridad y la defensa nacional, dados los recursos disponibles? Para responder a estas entresijos se apoyan en Mackubin Owens , Profesor de Seguridad, Estrategia y Fuerzas y Vice - Decano de Asuntos Académicos para Materias Electivas e Investigación Dirigida de la Escuela de Guerra Naval de Estados Unidos quien establece que una nación respecto de su política de seguridad y defensa puede adoptar la forma de «monismo o pluralismo estratégico» La diferencia entre ambos es que el pluralismo reconoce una multiplicidad de amenazas y requiere por lo tanto una variedad de fuerzas militares para enfrentarlas, mientras que el monismo reconoce un único tipo de enemigo, arma o región. En el caso de Argentina se reconocen como enemigos para la preparación de sus Fuerzas Armadas, exclusivamente las amenazas provenientes de «actores estatales».

Los autores agregan que “Otras FF.AA según consta en el cuerpo legal o doctrinas, suponen otros actores (terrorismo o narcotráfico como en el caso de Brasil) lo que da como resultado otra estructura, preparación y medios. Relacionado a esto último, encontramos en las FF.AA. dos componentes sobre los que trabajar en el largo plazo: la doctrina y la educación.

V. Algunas medidas inmediatas

Esta guerra parte de la necesidad de la defensa, nunca será agresiva, es disuasiva, lo cual obliga al apertrechamiento, al adiestramiento y la preparación de los planes conjuntos desde tiempos de paz, a fin de eliminar el potencial de conflicto. Para esta guerra debe haber una nueva doctrina y unas nuevas Fuerzas Armadas, para lo cual se deberían iniciar trabajos conjuntos, así como ejercicios y maniobras que vayan eliminando la desconfianza y creando condiciones para avanzar hacia la unificación. Esta es una empresa de gran envergadura y de mediano plazo, sin embargo se puede y se deben tomar algunas medidas de carácter inmediato a realizar en el tiempo a fin de coadyuvar con el logro del objetivo propuesto
Algunas de estas medidas son

• Eliminar la hipótesis del enemigo interno de los documentos doctrinarios y de seguridad de la Fuerza Armada

• En tanto se avanza en el proceso de integración, se debe eliminar la hipótesis de que el enemigo serán los países vecinos.

• Estructurar las Fuerzas Armadas en torno a la hipótesis de guerra contra un enemigo imperial que intente apoderarse de los recursos naturales, energéticos y minerales con que cuenta la región, lo que debe motivar una nueva dislocación de las Fuerzas Armadas (por ejemplo sacar los cuarteles de las ciudades donde son poco operativos) y organizarse en función de la defensa y de la guerra asimétrica, guerra de todo el pueblo o guerra por los recursos como se le ha llamado indistintamente.

• La Fuerza Armada debe estar volcada hacia la defensa de un enemigo externo, dislocada en todo el territorio, en defensa de esos recursos energéticos, agua, oxígeno y minerales, cobre, bauxita, estaño, plata y las grandes reservas forestales que se poseen.

• Ir sustituyendo la idea de la defensa de la soberanía del Estado nacional por la de la defensa de la soberanía regional. refiriéndose a América Latina y el Caribe.

• Las nuevas adquisiciones de armamento debe ser realizadas exclusivamente para sostener la doctrina defensiva.

• Las Fuerzas Armadas deben responder a esto. Prever su ubicación en la primera trinchera para permitir el despliegue del pueblo en la larga guerra de resistencia hasta lograr el equilibrio estratégico y la victoria estratégica a partir de las definiciones de las doctrina más avanzadas en materia de guerra de todo el pueblo.

• Para ello se debe crear una poderosa marina de guerra y una gran red de defensa antiaérea y una maraña de pequeñas unidades de fuerzas especiales que puedan actuar en la retaguardia del enemigo.

• La base fundamental es la organización del pueblo para la defensa, la preparación en tiempo de paz de los recursos materiales, humanos y el adiestramiento militar, político y sicológico,

• Así mismo, entender la guerra a partir del concepto de Clausewitz como continuación de la política. En esa medida preparar los factores políticos y diplomáticos para la consecución de los objetivos estratégicos.

VI. ¿Una utopía? A manera de conclusiones

Esto parece una utopía, una utopía planteada hace muchos años por Augusto C. Sandino a quien el intelectual francés Henri Barbusse llamó “General de Hombres Libres” quien en su Plan de Realización del Supremo Sueño del Libertador de 20 de marzo de 1929 expuso que “ La Conferencia de Representantes de los veintiún Estados integrantes de la Nacionalidad Latinoamericana, acuerda proceder a la inmediata organización de un Ejército compuesto por cinco mil doscientos cincuenta ciudadanos pertenecientes a la clase estudiantil, entre los dieciocho y los veinticinco años de edad, contando con profesores de Derecho y Ciencias Sociales. Estos profesores, así como la totalidad de los componentes del citado Ejército, deberán ser físicamente aptos para el servicio militar. Requisito indispensable para poder pertenecer al ejército propuesto es el de poseer la Ciudadanía Latinoamericana”

Este Ejército no constituye el efectivo de las Fuerzas de Mar y tierra de la Alianza Latinoamericana, sino que es la Base fundamental de los efectivos con que habrá de contar la Nacionalidad Latinoamericana para la defensa y sostenimiento de su Soberanía”

Aquí, el General Sandino le da continuidad al ideal bolivariano en materia militar y de seguridad. Es importante resaltar que hace recaer la defensa en el pueblo, de manera particular en los estudiantes echando las bases de lo que debe ser la estructura militar del pueblo para la defensa.

Somos un territorio relevante en el marco de la política mundial. Si no entendemos esto es porque hemos actuado en el escenario internacional, en los términos que nos ha impuesto el imperio y en la visión de mundo que ellos han establecido.

Eso pasa por resaltar que como somos diferentes somos débiles. En la Carta de Jamaica, Bolívar nos enseño que porque somos diferentes somos fuertes.

Somos, según lo establece el analista argentino Juan Gabriel Tokatlian:

• Una genuina potencia ambiental en términos de biodiversidad

• Poseedores de importantes reserva energéticas, acuíferas y alimenticias

• Con una doble proyección geopolítica hacia el Atlántico y el Pacífico

• Formado por países democráticos

• Con un gran avance en protección y defensa de los derechos humanos

• Carentes de armas de destrucción masiva en nuestro territorio

• Creadores de grandes aportes al derecho internacional en cuanto a la convivencia de las naciones

• Un territorio que no ha sufrido grandes guerras fratricidas

• Un área culturalmente rica y desarrollada .

Todo esto nos puede llevar a hacer un aporte a la paz y la seguridad mundial, pero debemos avanzar en la integración y adelantar la construcción de una doctrina militar común y unas Fuerzas Armadas defensoras y aliadas de nuestros pueblos en la defensa de la soberanía. Así surgirá un nuevo orden latinoamericano y caribeño en materia de seguridad y defensa. Si no lo hacemos seguiremos dependiendo del exterior. Eso nunca ha sido aceptable, pero desde 1982, desde la Guerra de las Malvinas es sencillamente inexplicable.


sergioro07[AT]hotmail.com

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