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Monopolio generacional; ser joven es su delito

Emilio Nahín Rojas Madero y Fredy Leyva Irra

Sábado 3 de septiembre de 2011, puesto en línea por Barómetro Internacional

Anteriormente tocamos diversas modalidades de monopolios, así como sus discursos demagógicos, la aplicación y degeneración de palabras solidarias y de cooperación, como mero disfraz para consolidar sus verdaderas ambiciones vampirésco-capitalistas; como lo llamara Karl Marx. Con el afán de explotar al hombre mismo, como si se tratase de un simple animal por tal de alcanzar las jugosas ganancias monetarias sin importar en lo mas mínimo, la vida humana y del planeta tierra. Mas aún ante la sed desmedida del imperialismo internacional y su cacaraqueadado, pero moribundo sistema de producción económica. Que bajo las amenazas terroristas de ataque nuclear, impone sus planes de globalización, que solo traen explotación, “analfabetización” y colonización al resto del mundo. Así como aquellos que son institucionales; por estar sustentados en la sectorización del servicio, el salario asegurado y la falta de un ente moral con el cual exista competencia. Lo que se refleja en altos cobros por los servicios públicos o básicos (CFE) y hasta en el asesinato de personal que ingenuamente les depositan su confianza (IMSS e ISSSTE).

El Duopolio, Multipolio y hasta el Sindicalismopolio; han sido simples degeneraciones del Monopolio, pero todas traen la misma intención. El acaparamiento o control total de un servicio o necesidad básica con fines de lucho u/o enriquecimiento y sin derecho a la competitividad igualitaria. Es verdad que todos estos son de carácter empresarial, administrativo, laboral, sindical y de Estado o Gobierno; pero al parecer existe una nueva versión o mas bien reformada, por sus similitudes con la ejercida por los llamados “científicos” durante el porfiriato, es un Monopolio de Clase Social y probablemente igual o más dañino que los anteriores, pues contiene todas las características, su nombre: Monopolio Generacional. Se nutre del ego y la falta de ética-moral; reside en el propio ser humano, como parte de su esencia y muchas veces se esconde bajo el mismo disfraz farsante de las empresariales: Competitividad. No respeta creencias, dogmas, ideales o religiones; ni castas o extractos sociales-económicos; mucho menos preparación académica o sistema de producción económica; ocurre tanto en el capitalismo como en el comunismo y hasta en el capitalismo disfrazado de la Rusia, que tanto presume de ser socialista.

Los sindicatos que se pervirtieron; la han ejercido durante décadas, escudándose en el discurso de –“Nuestro deber es proteger a nuestros agremiados”–. A diferencia de los sindicatos magisteriales en Panamá; en México, gremios como el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación SNTE, se apoderaron de las instancias de Gobierno SEP; se convirtieron en juez y parte; se volvieron fugitivos del aula, al abandonarla bajo la excusa de querer contribuir a la educación desde la administración. Dejando en el país a miles de niños, sin maestro y ni siquiera han permitido que otro ocupe sus plazas de manera provisional. No educan, ni dejan que otro eduque al mundo; a pesar de que existen muchos normalistas en el país deseosos de impartir clases. Y por el hecho de que los sindicatos son gobierno; en sus manos se encomiendan cientos de plazas anualmente; mandadas por la federación, las cuales terminan en la venta clandestina. Si los ciudadanos tuviéramos en nuestras manos las listas de distribución de las mismas; descubriríamos que existen súper maestros hasta con cinco plazas de 40 horas (tiempo completo). Pero haciendo la suma, seria imposible que ese profesor las cumpla cuando un solo día terrestre apenas tiene 24 horas.

Así como los sindicatos les cierran las puertas a miles de jóvenes normalistas; así mismo sucede dentro de las empresas, gracias a esa generación laboral que parasitó en ellas, tan solo veamos la actitud tan cantinflesca y chespiritesca de los jefes de recursos humanos, al ejercer su función de contratación de personal. Ante las expresiones que dan cuando el aspirante es muy joven, le catalogan como: –“falto de experiencia”–; si es un profesionista: –“Este empleo es poca cosa para su perfil, busque algo mejor”– y si se tratase de un adulto: –“Lo sentimos; pero no es productivo para nuestra empresa”–. Estas anotaciones a penas y son un par de ejemplos a lo que la juventud y la senectud, se enfrenta cotidianamente por hacer vida laboral. Pero ahora hablemos de la vida académica; pues es otro extracto muy importante en nuestro tema. Durante la formación educativa preescolar, primaria, secundaria y preparatoria; el número de escuelas, al menos es sustentable para satisfacer la demanda poblacional. No así con la insuficiencia de maestros para dicha actividad formativa.

Sin embargo; resulta todo lo contrario cuando los jóvenes buscan la formación profesional en una licenciatura. Más aun ante las recomendaciones fomentadoras del analfabetismo; promovidas por nuestros gobiernos, disfrazándolas de: Calidad Educativa. Y en búsqueda de la certificación para evitar perder el subsidio de la federación; las máximas autoridades administrativas de la educación así como sus rectores, se someten a acatar instrucciones como la no incrementación de matriculas por aula. Es decir; que las escuelas están obligadas a aceptar aulas con un número no menor a 35 y no mayor a 50 estudiantes. Por lo general las escuelas tienen una infraestructura de 6 aulas por turno; que de acuerdo a las recomendaciones del gobierno, dan un total de 600 espacios, muy a dispar con la demanda educativa que oscila entre los 4 mil y 5 mil aspirantes, por institución educativa. Solo el 15% de esa población, tienen acceso a la educación; el resto son rechazados. Agreguémosle el costo de las colegiaturas y la tasa de los estudiantes que lograron acreditar; en el lapso de la licenciatura, terminan desertando. Estas recomendaciones gubernamentales solo fomentan el analfabetismo y la mano de obra barata, al servicio del capitalismo explotador o lo que es peor, al servicio de las mafias de la droga.

Anexémosle las medidas y candado establecidos por la clase política para que los jóvenes no puedan incursionar en la función o representación pública; como diputados, alcaldes o gobernadores y presidentes de la nación. Esta práctica monopólica social es la culpable de las condiciones antisociales en que se encuentran los pueblos árabes desde su movimiento rebelde; y cuya insurgencia ya rebaso el mar Mediterráneo, anclo en las costas de España, Francia, Italia, Grecia, Rusia, Gran Bretaña. Es una generación que monopolizó las oportunidades de desarrollo; no pretende compartirla con la generación juvenil; y todavía tiene el maldito descaro de llamarlos “NINI”. Los culpan de pandilleros, locos, descerebrados, tergiversando las noticias y resolviendo el conflicto con la fuerza pública que en tesis fue creada para proteger al pueblo y no al Estado. Es esa generación que nos cerró las puertas al empleo, a la educación, las artes y la cultura no solo para vendernos como esclavos al capital extranjero, sino por miedo a ser desplazados y abusando que hoy ellos son McDonalds, (Empresa Transnacional) y nosotros “Tortas doña Juana” (Fondita) nos desplazan; tienen los hilos en la mano y no pretenden dar un paso atrás. Se les olvida que envejecerán y así como desplazaron, se les desplazará. Sin embargo, la revolución juvenil comenzó en los pueblos árabes, continúa en los europeos y no cabe duda de que concluirá en los pueblos americanos, cuyo ejemplo es la república de Chile.


romaen73[AT]hotmail.com

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